José Luís Espejo - La hada y la arana

La hada y la arana

Hace muchísimos años las hadas vivían en las casas y las arañas en el campo.

Una vez una araña se cansó de que el viento, la lluvia, o los pájaros le rompieran sus preciosas telas. Así que decidió mudarse a una casa...

Caminó y caminó, con sus ocho patas... Hasta que consiguió meterse (por el hueco de una puerta) en la casa donde vivía una hada...

Esa hada era muy hacendosa, y lo que más le gustaba era limpiar la casa, para que quedase "como los chorros del oro", como se suele decir...

¡Qué orgullosa estaba de que su casa estuviera tan limpia! ¡En su hogar nunca había ni una mota de polvo!

Pero como os decía, la araña se instaló en esa casa, y estuvo caminando hasta que encontró una esquina donde instalar su tela... Entonces, con mucha paciencia, la araña comenzó a tejer...

"Unos hilos por aquí, otros hilos por allá, y mi tela hecha está".

Ya os podéis imaginar cómo se puso la hada cuando vio esa tela de araña en una esquina... Se enfadó tanto que con su plumero hizo así... Y la rompió.

¡Oh, pobre araña! Se había quedado colgando de un hilo, viendo cómo la hada había destrozado el trabajo de ¡todo un día! Pero como era muy voluntariosa, se puso a trabajar de nuevo, diciendo...

"Unos hilos por aquí, otros hilos por allá, y mi tela hecha está".

¿Y creéis que cuando la hada volvió a ver la tela en la misma esquina se quedó con los brazos cruzados?

¡Claro que no! Con su plumero ¡se la volvió a deshacer! Y así estuvieron, la araña construyendo su tela, y la hada rompiéndosela, hasta que al final la araña se cansó, y fue a quejarse a la reina de las hadas... A quien dijo...

"Su majestad, una hada mala no me deja construir mi tela".

La reina de las hadas, compadeciéndose de la pobre araña, prohibió a la hada que a partir de ese momento rompiera las telarañas haciendo con su plumero así...

¿Y creéis que la hada hacendosa se enfadó?

¡Claro! Tanto se enfadó, que a partir de ese momento se negó a limpiar la casa, y se fue a vivir a otra parte... Desde entonces, las arañas tejen sus telas en las casas y las hadas se han mudado al campo... Y por eso es tan difícil verlas...

Moraleja: Resistir es vencer.

 

VOLVER