José Luís Espejo - 2. Colón, un hombre, ¿dos identidades?

2. Colón, un hombre, ¿dos identidades?

 

         Existe una visión alternativa a la que ve a Colón como “genovés” (véase 1.El enigma Colón). Dicha interpretación se fundamenta en los documentos que otorgan al Almirante la calificación de “natural” de los reinos de España. Así lo dice Fray Juan Pérez, confesor de la Reina, el cual recomendó a Colón a la Corte para que fueran escuchadas sus pretensiones, “por el deseo que tenía [Colón] de que esta empresa la lograse España, teniéndose por natural de estos Reinos” (Bayerri, página 554).

         A diferencia de Magallanes, y de otros, a Colón no se le obliga a naturalizarse, pues ya se le considera súbdito de las Españas. Ello es evidente en la copia de la Facultad al Almirante D. Cristóbal Colon para fundar uno ó mas Mayorazgos, del año 1497 (legalizada por Alonso Lucas, Juan Fernandez y Martin Rodriguez, escribanos de Sevilla, en veinte y ocho de Mayo de mil quinientos uno, existente en el Archivo del Duque de Veraguas, Regist. del Sello de Corte en Simancas), en la cual se utiliza la fórmula: “Considerando que á los Reyes y Príncipes es propia cosa honrar é sublimar á sus súbditos y naturales...        

         El mismo Colón parece declararse “oriundo de España” cuando afirma, en una carta dirigida a los Reyes Católicos en el año 1501, que pretende conquistar para la Fe en Cristo la Tierra Santa. Para ello hace mención de la profecía de Joaquín de Calabria (de Fiore), según la cual:

 

            “El abad Joaquin Calabrés dijo que había de salir de España [refiriéndose a él mismo] quien había de reedificar la casa del monte Sión” (Prólogo del Libro de las Profecías).

 

         ¿Qué pretende afirmar con ello? ¿Que tiene carta –o naturaleza- de español, o simplemente que saldrá de España para reedificar la casa del monte Sión, en Jerusalén? Sobre este particular ha habido mucha discusión; pero en cualquier caso Colón se sentía “natural” de España, no obstante ser considerado “extranjero” en Castilla. Ello no es un contrasentido: dado su conocimiento de la lengua catalana (véase 1.El enigma Colón) el Almirante tendría un vínculo con alguno de los territorios de de la Corona de Aragón donde se habla este idioma, considerados “extranjeros en tierras de Castilla” (como lo eran a su vez los súbditos castellanos en la Corona de Aragón).

         Tras el enlace de Isabel y Fernando, se hicieron esfuerzos para tender puentes entre Castilla y Aragón. Así, el 2 de febrero de 1475 entró en vigor una carta-circular a todas las ciudades de Castilla a partir de la cual, en adelante, los moradores de los reinos de la Corona de Aragón serían tratados “como si fuesen naturales de estos dichos reinos de Castilla y León”. Éste sería el caso, previsiblemente, de Cristóbal Colón. En contrapartida, los castellanos podían beneficiarse de los consulados catalanes en el Mediterráneo, en virtud de la equiparación ordenada entre los súbditos de cualquiera de los reinos. Según la fórmula que presidía la Unión de Reinos, cada territorio conservaba su identidad, fuero y Cortes (Luis Suárez, Isabel la Católica, págs. 63, 111, 251 y 267).

 

Tesis a favor del Colón catalán o mallorquín

 

         Ya desde antiguo se ha pensado, en Cataluña y Mallorca, que Colón tenía vínculos con alguno de los pueblos de habla catalana. Antoni Rovira i Virgili, en su Historia Nacional de Catalunya (tomo VII, páginas 143 a 167), dice literalmente:

 

            “Si el apellido es Colom verdaderamente, resultaría muy probable que el Descubridor fuese catalán, en el sentido amplio del vocablo, es decir, originario del dominio de nuestra lengua catalana. En este caso, podría ser catalán del Principado de Cataluña, o de Valencia, o de las islas Baleares, o bien pertenecer a una familia de algunas de esas tierras que hubiese ido a establecerse en otro lugar, en Génova mismo, por ejemplo; en el siglo XV había muchas familias catalanas establecidas en Italia” (página 165).

 

         Es más, Rovira i Virgili añade que sería significativo que Colón buscase, al iniciar sus gestiones en Castilla, la protección de Luis de la Cerda, Duque de Medinaceli, el cual estaba casado con Ana de Navarra, hija natural de Carlos de Viana.

         El Duque de Medinaceli dice, en una carta al Cardenal Mendoza: “Yo tuve en mi casa mucho tiempo a Cristóbal Colomo [castellanización de Colom, como vemos], que se venía de Portugal y se quería ir al Rey de Francia”. Y añade que fue él quien envió a Colón a la reina Isabel de Castilla. Eso hace pensar, a Rovira i Virgili, que Colón podría haber pertenecido a una familia catalana partidaria del Príncipe de Viana, y contraria a Juan II, en los albores de la guerra civil catalana de 1462-1472 (páginas 165-166).

         Enrique Bayerri menciona (páginas 602-603) la presencia de varios Colom entre los rebeldes catalanes que lucharon contra Juan II en la guerra civil catalana, al servicio del Condestable Pedro de Portugal (hasta 1466) y posteriormente del Rey de Provenza y Cataluña (hasta 1472), René d’Anjou. El más destacado es el canónigo de la catedral de Barcelona, Francesc Colom, diputado revolucionario; fue presidente de la Generalitat de Catalunya durante la guerra. Pero hay otros Colom destacados en la lucha revolucionaria. Entre ellos Lluís Colom, participante en el Sitio de la Força de Girona; o bien Joan Colom, comisionado de la Generalitat, y uno de los que llevaron el féretro del duque Juan de Calabria (hijo de René d’Anjou) en el año 1470; y podríamos añadir un Guillem Colom, etc. Luis de Ulloa hace mención de ellos en Noves proves...

         Francesc Carreras Candi (véase más abajo) menciona la presencia en las costas catalanas de un corsario que Jerónimo Zurita llamó Colón, el cual comanda siete naves armadas. Sus fechorías tendrían lugar después de firmada la paz; más en concreto, en el año 1472, con lo cual los ataques del corsario Colom serían un acto de sabotaje, propio de un rebelde, en tiempos de paz. Posteriormente comprobaremos que este pirata tenía un nombre y un apellido harto conocidos en su tiempo, al cual nos referiremos más adelante.

         Salvador de Madariaga tiene una teoría alternativa. En su Vida del muy magnífico señor don Cristóbal Colón combina la tesis catalana con la genovesa, al considerar que Colón habría sido un individuo originario de Cataluña nacido en el genovesado: “Christóforo Colombo era un genovés cuyo italiano no era presentable y cuya lengua de cultura era el castellano. No hay más que un modo razonable de explicar este conjunto de datos: la familia Colombo era una familia de judíos españoles instalada en Génova que, siguiendo las tradiciones de su raza, había permanecido fiel al lenguaje de su país de origen” (citado por Bayerri, página 472). Como vemos, las motivaciones de los Colom para emigrar serían, no su proximidad al príncipe de Viana, o su enemistad contra el rey Juan II, sino su carácter de filojudíos. La presencia de algunos signos judaicos en las cartas de Colón (véase el artículo La lengua de Colón, de Nito Verdera) podría otorgar verosimilitud a esta hipótesis. Sin por ello descartar la primera, como hemos visto más arriba.

 

Cristóbal Colón, ¿un Colom i Bertran?

 

         Los Bertran tienen origen occitano. Muchos Bertran se distinguieron como practicantes y profesos del catarismo: Bertran Martí fue un obispo cátaro que murió en el sitio de Montségur en 1244. Cabe mencionar otros ejemplos: Bertran de la Cavalleria, Bertran de Lautrec, etc. (Nótese que en Occitania Bertran es nombre de pila. En Catalunya pasó a ser apellido).

         Los Bertran de Barcelona eran unos navegantes adinerados. Berenguer Bertran fue la primera gran figura de los Bertran catalanes. En 1364 ofrece un préstamo, a la Generalitat de Catalunya, de 325.000 libras. En 1367 compra el señorío de Gelida y en 1374 el castillo del mismo lugar, que había pertenecido hasta entonces a la familia Montbui. Un descendiente suyo, Jacme (Jaume) Bertran se distinguió en 1454 por apresar al famoso pirata florentino Peroso (Dietario municipal de Barcelona).

         Las diversas notarías de las ciudades de Barcelona y Valencia los mencionan una y otra vez como grandes comerciantes y marineros: Antoni Bertran, Ferrer Bertran, Francí Bertran, Pere Bertran… Los Bertran estaban orgullosos de su pasado marinero, de ahí que en la llamada casa del senyor de los Bertran, en Gelida, podamos encontrar el siguiente graffiti: un barco muy parecido a las naos que llevaron a Colón a América. Nótese que en las velas exhibe el emblema de los Bertran de Gelida. 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El graffiti en la casa del senyor de los Bertran, en Gelida.

 

         Los Colom, de origen provenzal, también tendrían credenciales cátaras. Un notario de Pere I el católico, llamado Colom, se encargó de proteger a los cátaros de la cruzada francesa, llegando a intervenir ante el mismo papa Inocencio III. Otro Colom, Guillem Colom, fundó en el siglo XIII el antiguo hospital de la ciudad de Barcelona, sito en lo que hoy día es la Biblioteca de Catalunya. Los Colom, poderosos y adinerados –y muy activos en la vida política de Barcelona- eran propietarios de las tierras que hoy constituyen el Call de Barcelona (la antigua judería, asaltada en 1391 por fanáticos cristianos), llamado en su día barri de’n Colom. Dichas tierras fueron compradas en 1392 por Guillem Colom (éste fue fundador, en 1401, de la Taula de Canvis de Barcelona, la primera del mundo). Los Colom tenían su casa principal, en Barcelona, en el Arc de Sant Ramon del Call, llamado tradicionalmente Arc de’n Colom.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El hospital del Canonge Colom, en Barcelona.

 

         Los Colom fueron grandes navegantes: el capitán Antoni Colom luchó en las guerras de Nápoles y Granada; Tomàs Colom hacía fletes para Gabriel Sanxis, secretario del rey y financiador –junto con Santàngel- de la expedición de Cristóbal Colón a América; Miquel Colom fue capitán de galera en Barcelona.

De acuerdo a algunos investidadores, los Colom habrían sido antepasados de Cristóbal Colón por el matrimonio entre Jaume Joan Colom y Caterina Bertran (hija de Francesc, tercer barón de Gelida, camarlengo de Pere III). De este modo se habría dado inicio a la dinastía Colom i Bertran. Fruto de este enlace nacieron Guillem Joan Colom i Bertran, Francesc Joan Colom i Bertran, Joan Colom i Bertran, y Lluís Colom i Bertran, primos de los Bertran de Gelida. Todos se destacaron por su lucha contra el rey Joan II, padre de Fernando el Católico (véase más arriba). Ramon Rovira (historiador local de Gelida) da fe del enlace entre ambas familias:

 

“L'única relació que hem trobat amb els Bertran de Gelida ens la dóna un testament d'Elionor Bertran, filla de Francesc Bertran i de Caterina, fet l'any 1400. L'esmentada Elionor fa una deixa de deu lliures a la seva germana Caterina ("Catoy"), muller de Jaume Colom”.

 

         Tanto los Bertran como los Colom ocuparon cargos de alta responsabilidad e influencia en Cataluña. El condestable Pedro de Portugal, Pedro IV de los catalanes, instituido rey por la Generalitat en la lucha contra Juan II, residió varias semanas –en 1465- en el castillo de Gelida (de los Bertran). Con estos antecedentes, Cristóbal Colón –si es que estaba emparentado con estas familias- estaría bajo la protección de los portugueses, lo que posteriormente le reportó no pocos beneficios. Pero esta situación no perduró. Si los Colom apoyaban a los insurrectos, los Bertran –en una fase más avanzada del conflicto- se pasaron al lado realista. A este respecto, Santiago Sobrequés i Vidal (Joan Margarit i Pau, la tràgica fi de l’Edat Mitjana a Catalunya) escribe lo siguiente:

 

“El padre del futuro compañero de Colón [Pere Bertran Margarit], Joan Bertran, miembro de una distinguida familia barcelonesa que había dado al país preclaros marineros, y propietario él mismo de galeras, ya durante el sitio de la Força [en Girona] había patrocinado... una gestión encomendada a salvar a los asediados... Durante la época del condestable [Pedro de Portugal] Joan Bertran ya era realista [partidario de Juan II y de su hijo, el príncipe Fernando]”.

 

Joan Bertran era padre de uno de los compañeros de Colón en su segundo viaje: Pere Bertran Margarit, gobernador de la fortaleza de Santo Tomás, en la Española. Formó parte de una conjura contra el Almirante, a quien en 1494 acusó del mal gobierno en las Indias. En 1497 vivía oscuramente en Castell d’Empordà. Según Santiago Sobrequés, fue criado del príncipe Fernando, mereciendo el honor de “compartir la educación de Su Alteza”.

Los Marimon –según esta hipótesis- serían asimismo antepasados directos de la línea genealógica de Cristóbal Colón, por el matrimonio de Catarina de Marimon con Guillem Ramon Colom, hijo de Guillem Colom (el que compró el Call), mencionado más arriba. Los Marimon lucharon en el bando de la Generalitat durante la guerra civil catalana. Es el caso de Bernat de Marimon, afecto al Rey René d’Anjou (entonces, rey de Provenza y Cataluña).

         Una rama de los Bertran –éste es un dato a investigar- podría haberse instalado en Génova, según Claude Carrère en su obra Barcelone, centre économique à l’époque des difficultés:

 

            Au milieu du XV siècle, les Bertran, juifs convers, déjà implantés à Majorque et à Valence, envoien l’un des leurs habiter Gênes (Génova) : il s’agit de Jacme, ex-citoyen de Valence, mais dont le fils Johan est citoyen de Barcelone, où résident également Leonard et Ferrer ».

 

         En otro lugar, Claude Carrère, a través de los archivos notariales, localiza un Johan Bertran (1459), mercader de Cagliari (Cerdeña).

         Los Bertran, o mejor dicho Colom i Bertran, serían –según algunos investigadores- los antepasados de Cristóbal Colón. Jordi Bilbeny dice en el libro Totes les preguntes sobre Cristòfor Colom:

 

            “Los Colom de Barcelona eran asimismo Bertran. Diversos investigadores catalanes ya han hecho constar el parentesco entre los Bertran de Girona y los Colom de Barcelona. Parellada intuía que era por eso mismo que Colón designó a Pere Bertran Margarit como jefe supremo de la armada. Pero se quedó aquí. Las últimas aportaciones genealógicas, y los frutos de mi investigación, me permiten ahora afirmar que el hombre que yo identifico como el Descubridor, Joan-Cristòfor Colom i Bertran, era primo hermano de Pere Bertran Margarit”.

 

         Colón se rodeó de otros individuos del entorno catalán; algunos de ellos vinculados a los Bertran o los Colom: Lluís de Santàngel, Pere de Margarit, Joan de Coloma, Jacme Ballester, Antoni de Torres, Gabriel Sanxis o Bernat Boïl. Lluís de Santàngel (escribano al servicio de Fernando el Católico, que financió dos terceras partes del presupuesto de la expedición) alquiló una casa, en Sant Domènech del Call, propiedad de la familia Colom. Pere Margarit –como hemos visto más arriba-  estaba emparentado con los Bertran.

         En la tripulación del segundo viaje de Cristóbal Colón (María Montserrat León Guerrero: Los compañeros de Don Cristóbal Colón en su segundo viaje a las Indias) encontramos a un tal Beltrán, del cual no conocemos el nombre ni el origen, pero sí su función: capitán, y al mismo tiempo "criado de SS.AA.". Su rango y su remuneración es el mismo que el de Pere Bertran Margarit o el de Antonio de Torres, ambos capitanes: en total, 4.000 maravedíes. La presencia de este Beltrán (¿acaso un Bertran?) parece confirmar la relación del Almirante con los Bertran catalanes; y por ende, su conexión con los Colom del mismo origen.

         En definitiva, puesto que Colón habría participado, con otros miembros de la familia Colom, en las hostilidades del bando de la Generalitat contra el Rey (Juan II) y el futuro Fernando el Católico (asediado, junto con la Reina, en Girona), y puesto que –según Hernando Colón, y hasta el mismo Almirante, en su dietario y en sus cartas- habría trabajado como corsario para el rey René d’Anjou, contra los intereses de la Corona, tiene sentido que en algún momento hubiera cambiado su identidad para protegerse de las represalias de Fernando el Católico. Es posible que hubiese contado con la complicidad de la familia Bertran, que como sabemos se colocó del lado realista en tiempos del condestable Pere de Portugal (hacia 1465-1466). No olvidemos que Pere Bertran Margarit, compañero de Colón en la segunda expedición, había sido criado del futuro Rey: Fernando el Católico. ¿Sería él quien le consiguió inmunidad?

         Caius Parellada vincula a Cristóbal Colón con el castillo de Gelida, y con sus alrededores (en concreto, con la Torre Coloma). Recordemos que el padre Las Casas, biógrafo de Cristóbal Colón, dijo: “Y porque advertirá alguno que dice Columbus de Terra Rubra, digo que igualmente lo vi yo en algunas firmas del Almirante, antes de que adquiriese estado, donde se firmaba Columbus de Terra Rubra”. No lejos de Gelida encontramos Font Rubí (de “ruber”); el río Llobregat se llamaba antiguamente Rubricatum; la tierra del lugar es roja; y además el nombre romano de Martorell, según Isidre Clopas Batlle (el historiador local), sería Rubricata. ¿De ahí la Terra Rubra?

         Ello no deja de ser una especulación, como tantas otras que se han realizado en torno a los enigmáticos orígenes de Cristóbal Colón. Así tenemos, por ejemplo, el supuesto vínculo entre Colón y Tarroja de Segarra (Tierra Roja de Segarra).

         Más plausible me parece la hipótesis que hace a Colón nacido en Génova, de alguna rama de la familia Colom i Bertran. Si ese fuera el caso, habría pasado sus primeros años en Liguria, en el seno de una familia de habla, cultura y sentimiento catalán. Posiblemente, habría participado en la guerra civil catalana, y tras ésta habría adquirido una “patente de corso”, concedida por el rey de Provenza René d’Anjou. En una batalla documentada en 1476 en el Cabo de San Vicente, contra galeras genovesas, Cristóbal Colón (que entonces se llamaría Juan) acabaría de náufrago y llegaría a nado a Portugal. A causa de su familiaridad con el condestable Pedro de Portugal (fallecido en 1466), buscaría la hospitalidad de la familia real portuguesa, y casaría con Felipa Muniz. Posteriormente habría navegado bajo pabellón portugués, y en 1477 lo encontraríamos en una expedición luso-danesa con destino a Frislandia (Islandia), con el nombre Johannes Scolnus, o Colonus, o Skolum. En 1481, navegaría –también con los portugueses- al golfo de Guinea. Lo demás es historia conocida.

De acuerdo a esta interpretación, ambas versiones (la genovista y la catalana) estarían plenamente armonizadas, y se entendería que Cristóbal Colón (y sus hermanos Diego y Bartolomé) fueran considerados “extranjeros” en Castilla (tanto por su cultura catalana, como por su nacimiento accidental en Italia) y súbditos de su “señor natural” (el rey de Aragón, Fernando el Católico).

         Pero, ¿sucedió realmente de esta manera? Las evidencias que tenemos en nuestra mano no parecen confirmarlo.

 

¿Y si Colón no fuera realmente un Colom?

 

         Jerónimo Zurita, en sus Anales de la Corona de Aragón, sólo habla de un Colón; no de Cristóbal Colón, sino de Guillermo Casanova Colón: “Llegó aviso de Fuenterrabía que Colón  -capitán de la armada del rey de Francia- había arribado a la costa, y las lanzas que estaban en Guiana volvían a ponerse sobre aquella fuerza para asentar de nuevo el cerco sobre ella” (1476); “la armada de Portugal, con la de Colón capitán de la armada francesa, se había de apoderar de los puertos y lugares de la costa de Andalucía” (1477); “y pasando del cabo de San Vicente [cuatro galeazas venecianas] fueron combatidas por un corsario francés, hijo del capitán Colón, que llevaba siete naves de armada” (1485).

         Algún investigador, como Francesc Albardaner i Llorens (“Una visita als arxius i biblioteques de París”, Butlletí del Centre d’Estudis Colombins, núm. 45), abona la tesis de que Cristóbal Colón podría tener parentesco con la familia de corsarios Casanova-Colón, al servicio del Rey de Francia. Como hemos visto más arriba, Zurita los llama escuetamente Colón. De este modo –implícitamente- estaba asociando a los Colón no con los Colom, sinó con los Coulon franceses (si bien, como veremos, éstos supuestamente tendrían origen catalán).

         Francesc Carreras Candi (“Colom i altres corsaris, atacant les costes catalanes”. Butlletí del Centre Excursionista de Catalunya, Juliol de 1927, número 386) nos presenta un documento notarial, datado en octubre de 1473, según el cual un cossari apellat Colom qui menaue VII Naus armades” llegando a Alicante ha hundido las galeras del Conde de Prades. Añade: “Creusse lo dit cossari fara la volta de assí e així discorrera tota lo costa e totes les mars”.

         Francesc Carreras Candi destaca que el tal corsario Colón había realizado un acto de guerra 1) cuando ya se había firmado la paz en Cataluña, y 2) contra un firme aliado del Rey Juan II (el Conde de Prades). Sería un acto de revancha y de sabotaje. Según Carreras Candi:

 

            “Lo gran corsari francès Coullon-Casanove fou arbitrariament batejat per los italians Colombo; per los francesos Coullon, Coulomy y també Coulon; a Espanya l’aragonès Çurita [Zurita, véase más arriba] li diu Colon; a Portugal Ruy Pena escriu Coullans, etc, y dintre daquesta gamma de noms, no’s fa difícil creure que, a Barcelona, lo coneguessin per Colom”.

 

         Y añade:

 

            “Son veritable nom era Guillaume de Casanove, desconexentse la seva patria y origen, per mes que’ls italians l’han volgut també fer genovès. Se suposa com a mes segur, qu’era de la part, tal vegada, del Comtat de Foix y probablement ab parents en l’Empordà”.

 

         Bayerri está de acuerdo con el vínculo existente entre los Casanova de Gascuña y los de Cataluña : “Hoy puede asegurarse que hubo, en efecto, aquel vínculo de familia, aunque tal vez lejano, entre el Descubridor de América y aquellos corsarios, ya que las familias Casanova de Gascuña y las de igual nombre de Cataluña fueron ramas de un tronco común catalán, y mantenían desde el siglo XV continuas relaciones” (Bayerri, página 596). Y añade que Colón el Viejo (Guillermo Casanova Colom) firmaba “Casenove dicho Coulón” (página 595). En otras palabras, Zurita estaba en lo cierto cuando llamaba a este pirata con el simple apelativo “Colón”.

         El tal Casanova-Colom podría haber tenido entre su tripulación no pocos catalanes insurrectos, que no aceptan el resultado de la guerra. Entre ellos Cristóbal Colón. De éste dice Bayerri (página 604) : “Una hipótesis perfectamente lógica y razonable se nos ofrece luego: entonces es cuando el futuro descubridor de América debió entrar a formar parte del personal de la armada corsaria de Casenove, con el cual debía estar ligado por parentesco, más o menos lejano; si más no, por un origen común”. Lecoy de Marche, en su biografía del Rey René d’Anjou (rey de Cataluña entre 1466 y 1472), afirma que éste tuvo varios marinos catalanes a su servicio entre sus navíos corsarios. Uno de ellos podría ser Cristóbal (¿o Juan?) Colón.

         Es muy posible que Juan Colón (el futuro Cristóbal Colón), si es éste el que visitó Islandia en el año 1477 en una flota portuguesa-danesa, el supuesto sobrino –de acuerdo a Bayerri- de Guillermo Casanova-Colón, se hubiera cambiado el nombre, como hacían habitualmente muchos corsarios que pasaban a la vida “civil”: “Todos los historiadores saben perfectamente que muchos antiguos corsarios cambiaban de nombre, fuese al comenzar su vida marinera, fuese, por el contrario, cuando abandonaban el mar. Los ejemplos son numerosos” (Bayerri, página 609).

         Bayerri cree que Joan Colom sería “un rebelde catalán contra el Rey Juan II”. Una vez finalizada la guerra civil, entraría al servicio del Rey René d’Anjou. Hasta mucho después de firmada la paz, seguiría de corsario por el Mediterráneo, siempre a las órdenes del Rey René, y después de Luis XI de Francia, en compañía de otros corsarios catalanes o catalanizados, como los hermanos Gracián y Manaut, Guerra o Aguirre (Bayerri, páginas 281-282).

         En 1473, según esta tesis, Joan Colom se habría unido a la flota corsaria de Casanova-Colom  (que actuaba en el Atlántico). En agosto de 1476 habría atacado un convoy de naves genovesas junto al cabo de San Vicente, en Portugal. Allí naufragó su nave, y fue nadando hasta la costa. De este modo se iniciaría su periplo portugués (con las posteriores expediciones a Islandia, Guinea, etc.)

 

¿Qué dicen los documentos?

 

         Esta hipótesis está fundamentada en evidencias sólidas. Charles de la Roncière (Histoire de la marine française, tomo II, páginas 333-430) se ocupa de los antecedentes marinos de Colón y de sus vínculos con corsarios de la flota francesa de su tiempo (véase más arriba).

         En la bibliografía colombina podemos hallar numerosas alusiones a estos navegantes gascones (supuestamente de origen catalán) al servicio del Rey de Francia (Luis XI) y de Provenza (René d’Anjou). Hernando Colón, en su Historia del Almirante, nos describe a Colombo el Mozo, para el cual habría navegado Cristóbal Colón :

 

            “Cuanto al principio y motivo de la venida del Almirante a España, y de haberse él dado a las cosas de la mar, fue causa un hombre señalado de su nombre y familia, llamado Colombo [Zurita lo llama “hijo del capitán Colón”], muy nombrado por la mar por causa de la armada que él traía contra los infieles [mentira piadosa], y también por causa de su patria, tal que con su nombre espantaban a los niños en la cuna... Este fue llamado Colombo el Mozo, corsario famoso”.

 

         Posteriormente Hernando Colón introduce una nueva “mentira piadosa” al identificar como “galeras venecianas” (“mientras en compañía del dicho Colombo el Mozo navegaba el Almirante... sucedió que fueron a buscar cuatro galeras gruesas venecianas”) la flota que luchó contra las naves del corsario Colón, cuando en realidad habrían sido genovesas. Hernando Colón habría cometido esta tropelía al entender que su padre, como genovés, no podría haber atacado a ciudadanos de su patria de origen; o bien porque confundió esta batalla (disputada el 13 de agosto de 1476) con otra sucedida asimismo en el Cabo de San Vicente el 21 de agosto de 1485, la cual fue protagonizada por las naves del “hijo del capitán Colón” (Colón el Joven) y por cuatro galeazas venecianas; en este caso no hubo combate, sino rendición de las naves venecianas (véase lo dicho por Jerónimo Zurita, arriba).

         Colón admite en una carta que escribe a los Reyes Católicos, el mes de enero del año 1495, que había combatido en las filas del Rey René d’Anjou, enemigo del padre de Fernando el Católico (Juan II):

 

            “A mí acaeció, que el Rey Reynel, que dios tiene, me envió a Túnez, para prender la galeaza Fernandina...”

 

         Los expertos opinan que este hecho de armas habría tenido lugar después de la firma de la paz en Cataluña (en 1472), por lo que parece una temeridad que Colón admita ante su soberano que luchó no sólo contra su padre (Juan II), sino contra él mismo, que estuvo retenido en el sitio de la Força de Girona. Debía tener un mentor muy poderoso para poder permitirse este tipo de familiaridades. ¿Fue tal vez Pere Margarit, criado de Fernando de Aragón, y que como sabemos formó parte de su tripulación en el segundo viaje a las Indias, quien dispuso al Rey Católico a su favor, a pesar de la antipatía que –según se dice- sentía por Cristóbal Colón?

         Hay una prueba que confirma el vínculo familiar de Cristóbal Colón con los Casanova-Colón de los que he hablado arriba. Guillem Casanova Colón era realmente almirante de la flota francesa de Luis XI, lo que confirma aquella sentencia en la que Colón establece: “Yo no soy el primer almirante de mi familia”. Como sabemos, esta frase no puede aplicarse a los Colombo de Génova.

         Sea como sea, los textos de Zurita, de Hernándo Colón, y del mismo Cristóbal Colón, prueban que éste colaboró en las fechorías de los corsarios Colón el Viejo y Colón el Mozo, al servicio del Rey René y de Luis XI, enemigos de Fernando de Aragón. Dichos hombres de mar, apellidados Casanova-Colón, no tenían ninguna relación con los Colombo genoveses, lo que supuestamente desmiente la hipótesis genovesa que tiene a estos últimos como protagonistas.

         Pero ello no significa que Colón no pudiera haber nacido en Génova, tal como establecen fuentes dignas de todo crédito: no sólo el hijo de Colón, o Bartolomé de Las Casas, sino también el cronista Pedro Mártir de Anglería. Es por ello que a continuación estudiaremos La pista italiana de Cristóbal Colón.

 

1. El enigma Colón

3. La pista italiana de Cristóbal Colón

 

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