José Luís Espejo - Caleidoscopio Leonardiano

Caleidoscopio Leonardiano

Hace unos días (en la penúltima semana de enero del 2013), recibí un mensaje en mi página web de un fotógrafo de la Naturaleza llamado David Vilasís:

http://calaixdimatges.blogspot.com/
http://www.oxygastra.org/gallery2/main.php?g2_itemId=281

Éste me informaba de que, a través de un programa de edición de fotografías, había encontrado lo que parecían mensajes codificados en algunos cuadros de Leonardo. Por ello me pidió que le facilitara imágenes de mayor resolución, lo cual procedí a hacer con mucho gusto.

Horas después me envió una serie de montajes fotográficos, realizados mediante dos procedimientos: yuxtaposición con imágenes invertidas, o superposición (para obtener transiciones).

Leonardo y los efectos ópticos

Es difícil afirmar si lo que parecen "mensajes subliminales" (que luego detallaré) ocultos en estas imágenes lo son realmente, son "pareidolias" (una interpretación errónea de la mente), o son producto de la casualidad. Pero es un hecho cierto que Leonardo investigó la "ciencia de los espejos". De hecho, uno de sus discípulos, de origen alemán, se llamaba "Giovanni degli specchi" (Juan de los espejos). Vasari dijo de él: "Hizo muchas locuras de este tipo y estudió los espejos". Es posible que realizara experimentos para enmascarar figuras que sólo pueden ser distinguibles empleándolos.

Leonardo siempre sintió una curiosidad especial por las "formas" aparentemente accidentales que se derivan del azar, o del punto de vista del observador. En su Tratado de la Pintura escribió: "Si te fijas en algunas paredes llenas de manchas o hechas con mescolanza de piedras y te aplicas a inventar cualquier espectáculo, podrás ver sobre aquel muro formas parecidas a paisajes con montañas, ríos, rocas, árboles, valles y colinas, o podrás ver batallas con figuras movidísimas, rostros de expresión extraña y otras mil cosas que podrás luego traducir a buena y completa forma". Éste es un precedente, cuatro siglos antes, del llamado Test de Rorschach, empleado en psicoterapia.

Obsérvese la siguiente figura:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Este dibujo "anamórfico", con la cara de un niño y un ojo (datado en torno al año 1485), lo hallamos en el Codex Atlanticus (fol. 35 v-a). Dicho esfuerzo por "experimentar" con la perspectiva del observador es una más de sus investigaciones en este campo. El uso de espejos sería otro ejemplo característico de su método.

A mis requerimientos de que intentase darle un sentido a lo que ha encontrado, David Vilasís escribe lo siguiente:

"Me pides que explique lo que veo, pero el problema es que veo demasiadas cosas, y al no conocer los recursos de la época en que vivió Leonardo no sé explicar coherentemente lo que me parece ver.... Prefiero hablar de cómo me parece que funciona. Cuando operamos en las pinturas de Leonardo, en aplicación de este método de análisis, salen diferentes composiciones. Y por lo que se refiere a su técnica, después de haber visto y tratado las imágenes de Leonardo, es posible que utilizara espejos. Quizás también calcara un dibujo en un papel semitransparente, volteándolo sobre sí mismo y colocándolo encima del original para dejar ver la parte inferior, formando otro dibujo que cambia al moverlo. Y tal vez aplicara otros procedimientos que son difíciles de descifrar. Esto es lo que creo que pasa con sus dibujos y pinturas (y con los de otros pintores que puedan haber empleado dicha técnica). Si es cierto, habría podido esconder imágenes dentro de imágenes; en algunos casos lo habría hecho como divertimento. Todos los dibujos y esbozos de Leonardo con los que he trabajado funcionan perfectamente. Con los actuales medios informáticos es relativamente fácil darse cuenta de este método de enmascaramiento. En algunos casos, más que espejos, utilizaba -quizás- transparencias".

Desde mi propio punto de vista, considero que la técnica de los espejos (y de las transparencias) fue perfeccionada por Leonardo a lo largo de los años. Por ejemplo, su aplicación en el San Jerónimo (del 1482) es mucho más simple que en la Magdalena Leggente (del 1504, según mis cálculos).

Leonardo y el uso de espejos

El mismo Leonardo menciona en varios pasajes el uso de espejos para realizar sus obras. He aquí algunos de ellos, extraídos de su Tratado de la Pintura (Colección Austral de Espasa Calpe):

"Cuando pintes debes tener un espejo plano y mirar en él tu obra con frecuencia; así apreciarás tus errores".

"Ten un espejo que refleje al mismo tiempo tu obra y tu modelo, y que él te sirva como elemento de juicio".

"Una cosa natural vista en un gran espejo: eso debe ser la pintura". (Nótese las implicaciones que ello tiene para el cuadro titulado La Magdalena Leggente de Barcelona).

"Toma, sobre todo, el espejo por maestro, pues en él se proyectan los objetos de un modo semejante en muchos puntos a como se dan en la pintura".

"Toma un cristal grande y colócalo bien vertical entre tus ojos y el objeto que quieras dibujar; después aléjate del cristal unos dos tercios de braza (pie y medio) e inmoviliza la cabeza por medio de un instrumento a fin de que no puedas moverla. Después cierra un ojo y marca con un lápiz o un pincel sobre el cristal lo que en éste se refleja; calca después sobre un papel el dibujo que hayas hecho sobre el vidrio; transpórtalo después a otro cristal con más exactitud y procede luego a pintar, teniendo siempre cuidado de observar la perspectiva aérea".

Este tipo de experimentaciones con cristales, papeles y espejos, ¿no confirma las estrategias que, según David Vilasís, Leonardo pudo emplear para esconder diseños ocultos en la Magdalena Leggente, por poner un caso?

Invito al lector a que contemple estos preciosos diseños, que además de bellos son realmente fascinantes. Y dan tanto que pensar...

Magdalena Leggente

En la Magdalena Leggente de Barcelona, ¿un genio de la Naturaleza y una paloma (o un halcón)? En el lugar de un pájaro, otros creen ver una copa. Compárese (a la derecha) con un "hombre verde", un antiguo símbolo hermético, dibujado por el hermetista cristiano Louis Cattiaux.

 

 

 

 

 

 

 

 

Nótese que este "hombre verde" (o "genio de la Naturaleza") se encuentra en el "eje de simetría" de la pintura, que abarca asimismo la copa (o pájaro), situada bajo una "cazoleta" marcada por los pliegues del vestido azul de la Magdalena. Considero que ello no puede ser casualidad. Por otro lado, el "hombre verde" se alza sobre un montículo, quizás aludiendo al mito egipcio de la creación, que tiene a Atum (el Adam Cadmon de los cabalistas) como protagonista.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

No me cabe la menor duda de que éste es un "criptograma" premeditado. El hecho de que el "homúnculo" (así como la cazoleta y la copa) se sitúe en el mismo centro -vertical- del cuadro lo demostraría. 

David Vilasís asegura que, tras más de un mes investigando este fenómeno, opina que la Magdalena Leggente podría ser obra de Leonardo. Las figuras "escondidas", en aplicación de la técnica del "efecto espejo" y de las veladuras, lo delataría. Ello tiene su lógica, si tenemos en cuenta que Leonardo pensaba (y escribía) en "efecto espejo", como es bien sabido.

La paloma (o halcón) supuestamente oculta en esta composición tal vez explique el mensaje que Leonardo dejó en la Magdalena Leggente: VEO AVES.

 

 

 

 

 

 

 

Aquí intuimos unas nalgas bien explícitas, en contraposición a la calavera (superpuesta sobre el cáliz de la Magdalena). Quizás ello explique la extraña robustez de los brazos de la Magdalena, sólo comprensible si el autor -Leonardo- pretendiera conseguir un efecto como el arriba apuntado. Asimismo observamos un perfil en forma de V (de pubis, o bien de crátera). Esta composición parece un intento de presentar una imagen estereoscópica (en 3 dimensiones), siglos antes de su invención oficial. Como se diría en catalán: "aquí hi ha molta teca..."

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Seguidamente veremos lo que parece una M, superpuesta al libro. ¿Tal vez en alusión al "Evangelio de María Magdalena"? Aquí comparo esta M con la que se adivina, escondida, en la Última Cena de Leonardo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Otras pinturas de Leonardo

Ahora pasaremos al San Jerónimo. Obsérvese éste yuxtapuesto a su imagen invertida (mejor dicho: volteada horizontalmente). Es como si el santo tirase la piedra a un pozo, con rostro humano. También parece haber una figura siniestra de color negro, con cuernos de cabra. Y aún hallaremos más sorpresas...

 

 

 

 

 

 

 

 

A continuación veremos el cuadro desde una nueva perpectiva: con transparencias. ¿Acaso no se adivinan las tres cimas características del sello de Montserrat? Éstas están representadas asimismo en La Virgen de las Rocas (arriba).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

David Vilasís se pregunta si las imágenes a la derecha de la Virgen de Montserrat no podrían ser representaciones de su perfil. El haz de luz que sale de su cabeza le otorga una gran potencia, al mismo tiempo telúrica y cósmica.

 

 

 

 

 

 

 

 

En esta composición de La Virgen de las Rocas la virgen sedente (supuestamente la Moreneta) parece estar situada en una cavidad uterina. De su cabeza parte -nuevamente- una haz de luz.

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Gioconda y en la Dama del armiño, el talento de Leonardo resalta de forma brillante en sus transparencias y veladuras.

El análisis de estas obras de arte, con la técnica de David Vilasís, puede abrir las puertas a una nueva vía de investigación del genial artista -y científico- florentino.

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