El escudo de los Da Vinci

Los que hayan leído mi artículo Reflexiones en torno al posible origen de la familia Da Vinci ya sabrán que su escudo es el mismo que el de la Corona de Aragón. Y más en concreto, que el del antiguo Reino de Mallorca.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Escudo de la familia Da Vinci.

Pero existe otra posibilidad, que expongo en mi libro El viaje secreto de Leonardo da Vinci. Hasta el siglo XIV no se estandarizó el escudo clásico de los cuatro palos. Ello explicaría la singularidad del escudo de los Da Vinci, y el de otras familias italianas -con vínculos con Aragón- que también lo ostentaban (siquiera en un cuartero de su blasón; no en la totalidad, como en el caso de los Da Vinci).

 

 

 

 

 

 

 

 

Escudo de Cataluña en la catedral de Girona.

En un libro titulado LAS CLAVES DE BÓVEDA DE LA CATEDRAL DE GERONA (José Calzada Oliveras, Escudo de Oro, 1975) he hallado la siguiente imagen, acompañada de este texto:

"Sobre la entrada del presbiterio [de la catedral] hay la otra clave que ostenta el ESCUDO BARRADO DE CATALUÑA, con la particularidad de que sólo tiene tres barras rojas. Pero esto no es muy de extrañar, ya que en otros sitios hemos podido ver dicho escudo con cinco barras rojas. Lo cual quiere decir que antiguamente no se daba mucha importancia al número de barras, y que el número de cuatro pertenece más a la leyenda que a otra cosa".

La consecuencia de todo ello está clara. Independientemente del número de barras, los Da Vinci ostentaban el escudo de Aragón-Cataluña (que también era, por supuesto, el del Reino de Mallorca).

Más recientemente he tenido acceso a la siguiente fotografía:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Virgen con niño de Marquet (Pont de Vilomara, provincia de Barcelona).

Podemos observar las tres barras en esta talla románica catalana del siglo XII. En el texto que acompaña a la foto (M. Carme Farré: El museu d'Art de Catalunya) se dice lo siguiente: “La bandera catalana -que juntament amb la danesa són les més antigues de l'Europa Occidental- és representada al respatller d'aquesta peça. La decoració heràldica converteix, així, la Verge de Marquet en un document històric de primera mà”.

En la puerta de entrada del monasterio de Santes Creus (Tarragona) volvemos a encontrar el escudo de los tres palos:


 

 

 

 

 

 

Los tres palos en Santes Creus

Ahora fijémonos en la siguiente foto:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cartel con el escudo de una villa italiana (Veroli, Italia).

Aquí vemos un cartel en Clermont Ferrand (Francia) donde se exhiben los lazos de hermanamiento de dicha ciudad con la villa de Veroli, en el Lazio (Italia). Nuevamente tenemos aquí las tres barras rojas sobre fondo amarillo. ¿Cuál es su origen? Tal vez éste nos lo dé su historia. Según la Wikipedia italiana: “Nel XVI secolo gli alleati spagnoli dei Colonna ccupano la città. Una volta liberata, viene sottoposta ad un governo di cardinali”.

A lo largo de mis investigaciones, he comprobado que las familias italianas que ostentan las barras catalanas (que no son pocas: entre ellas, además de los Da Vinci, los Casanova, los Geraldini, los Apiani, los Allione, etc.) de una forma u otra han tenido vínculos con el Reino de Aragón (con Aragona, como se dice en Italia). Teniendo en cuenta que, de acuerdo a Armand de Fluvià (Els quatre pals, l'escut dels Comtes de Barcelona) “en Italia, y en otros países, los catalanes también eran conocidos y llamados como aragoneses”.

Me es imposible profundizar en la historia de Veroli (con sus barras catalanas, o aragonesas, como se las quiera llamar), pero a la vista de lo dicho por la Wikipedia (su conquista por “tropas españolas”) es posible que su origen sea éste. Sin embargo, cabe otra posibilidad.

Armand de Fluvià, citado arriba, asegura que cada país tiene su bandera, y que dos países no pueden tener la misma bandera. Sin embargo, se da la circunstancia de que la bandera de Cataluña (y de Aragón) tiene múltiples réplicas en territorio europeo. La hallamos en los territorios de la antigua Corona de Aragón, por supuesto, pero también en Provenza, en Foix, en ciertas localidades italianas (como en Veroli), en Borgoña, en la Turena francesa (más en concreto, en Amboise), y en la Curia romana. A partir de este punto me atengo a lo dicho por el máximo experto en la materia: Armand de Fluvià (Opus Cit.).

Esto da pie a preguntarse, legítimamente, cuál es su verdadero origen. Ante la evidencia de que los colores papales (barras rojas sobre fondo amarillo) son idénticos a los aragoneses, algunos estudiosos, ya desde épocas lejanas, lo han justificado diciendo que éstos constituyen un regalo de los reyes de Aragón a la Santa Sede. Por ejemplo, Jerónimo Zurita dice en 1562 que “El Papa, por honra de la Casa de Aragón, ordenó que el estandarte de la Iglesia, que llaman confalón, fuese divisado de los colores y señales de los reyes de Aragón, que eran las armas de los Condes de Barcelona”.

Pedro Serra y Postius, en Epítome Histórico del Portentoso Monumento y Santuario de Nuestra Señora de Montserrat (1747), abunda en esta misma interpretación, cuando escribe: "Don Pedro I en Cataluña, y II en Aragón, llamado el Católico, título que le concedió el Papa Inocencio III... Pasó a Roma, con la mayor Nobleza de Aragón, y Cataluña, donde fue ungido y coronado por el referido Sumo Pontífice, y le concedió lo fuesen sus sucesores por el Arzobispo de Tarragona. También le armó caballero, y le hizo Gonfalonier, o Alférez Mayor del Estandarte de la Iglesia Católica, el cual mandó que fuese hecho, y divisado de los colores de las Reales Armas Catalanas, y también los cordones de las Bulas Apostólicas" (Serra y Postius se basa en los siguientes autores: Zurita, Blancas, Abarca, Tomich, Carbonell y Manescal. En otro sitio afirma literalmente que, habiendo casado el Conde de Barcelona Ramon Berenguer IV con Petronila, princesa de Aragón, cuyo reino se llevó como dote, pactóse que precediesen las barras de Cataluña a las armas de Aragón).

Esta interpretación viene ya de antiguo. Fra Joan de Montsó, en 1393, alude a ella. Domènech i Muntaner, en 1922, defiende la opinión contraria: sería el Papa quien habría concedido la enseña a Pedro el Católico de Aragón, en el año 1204.

Armand de Fluvià opina que la bandera catalana es anterior al 1204 (como veremos), pero que asimismo la enseña roja y amarilla era ostentada por el papado entre los siglos XII y XIII (en concreto, alude a un conopeum del Papa San Silvestre).

Mi pregunta es: ¿El escudo de Veroli, dado el vínculo de esta localidad del Lazio con la Santa Sede, podría ser en realidad una expresión del gonfalón papal? Y si es así, ¿cuál es el origen de éste? ¿Tiene algo que ver con el reino de Aragón?

Una teoría alternativa sostiene que el escudo de los cuatro palos (o tres, pues el número total de palos rojos es indiferente, como hemos visto más arriba) tiene origen provenzal. Habría pasado a los condes de Barcelona por razón del matrimonio de Ramon Berenguer III con Dolça de Provenza, en el año 1112. Según esta teoría, el escudo de Provenza derivaría del gonfalón de la curia romana (habría sido cedido por el Papa Gregorio VII). Ello no obstante, Ramon Berenguer IV, el primer rey de Aragón -como veremos- que ostenta la cuatribarrada, nunca fue Conde de Provenza.

Armand de Fluvià analiza de forma exhaustiva las distintas teorías que vinculan las cuatro barras a la Provenza, y especialmente a la Borgoña (hasta el punto de que aquéllas reciben asimismo el nombre de “bastones de Borgoña”). Pastoreau (1980) afirma que “la tierra de origen de los palos heráldicos de la Casa de Barcelona no es Cataluña, y todavía menos Aragón, sino el antiguo reino de Provenza-Borgoña”. La “cuatribarrada” existiría en Provenza al menos desde la primera mitad del siglo XI. Posteriormente sería adoptada -no sabemos de qué modo- por el Casal de Barcelona.

Martí de Riquer (1983 y 1986) discrepa de esta hipótesis. Asegura que siendo la “cuatribarrada” uno de los más antiguos escudos de Europa, y dado su origen catalán (puesto que Ramon Berenguer IV, su introductor, no ostenta el título de Conde de Provenza, pudiéndose descartar de este modo su origen provenzal o borgoñón), habría que concluir lo siguiente: “Desde finales del siglo XI la alternativa de tiras verticales de oro y de rojo constituían los colores patrimoniales o la señal de la familia condal de Barcelona”. De este modo, tal enseña sería anterior a la boda de Ramon Berenguer IV con Dolça de Provenza.

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Moneda de tiempos de Berenguer Ramon I (1017-1035). Fuente: Historia de Catalunya (El Periódico, 1992).

Armand de Fluvià cita un texto del heraldista francés Adam Éven (1957) en el que se afirma: “La preuve décisive que les pals étaient bien les armes des Comtes de Barcelone résulte du fait que les Comtes de Provence et les Comtes de Foix, issus, soit par mâles, soit par femmes, de la maison catalane avant l'alliance aragonaise ont porté les pals, ce qu'ils n'auraient pu faire si ces pièces avaient eté propres à la maison d'Aragon dont ils ne descendent pas”.

Con éste y otros textos, Armand de Fluvià mata dos pájaros de un tiro. Por un lado reafirma la tesis de que las llamadas “cuatro barras” son el emblema familiar del linaje de los Condes de Barcelona. De acuerdo a esta teoría, defendida por el aragonés Jerónimo Zurita, como hemos visto más arriba, los titulares del Condado de Barcelona, asimismo Reyes de Aragón, nunca aspiraron a ser reyes de Cataluña por consideración al vasallaje hacia la Francia carolingia (efectivo hasta el tratado de Corbeil, de 1258). A ello se debe añadir el interés de Ramon Berenguer IV, casado con Petronila, de respetar el título real de Ramiro, último rey del Aragón independiente.

Y por otro lado, y ello no es menos importante, Armand de Fluvià (a la vista del supuesto ligamen de los señores de Foix y de Provenza con la Casa de Barcelona) descarta cualquier posibilidad del origen foráneo de la bandera de Cataluña; que, aclara, nunca tuvo carácter territorial, sino dinástico (sería la enseña del linaje de la Casa de Barcelona). En concreto, afirma: “Como hasta hoy no se ha aportado ningún indicio para las hipótesis del origen provenzal o borgoñón [de la cuatribarrada], las hemos descartado”.

En definitiva, de acuerdo al citado autor, la “cuatribarrada” es el emblema distintivo de la Casa de Barcelona, y por ende de Cataluña, entidad nacional que adquiere este nombre a comienzos del siglo XII. Hasta ese momento el actual territorio catalán era llamado Condados Catalanes, si bien por el dominio del Condado de Barcelona, éste -una parte- pasó a dar nombre al todo..

Es un hecho cierto que fue Ramon Berenguer IV el primero que la empleó en Cataluña. Las más sólidas evidencias las hallamos en los sellos que acuñó (en su primera matriz, de los años 1137 a 1160), en los cuales es distinguible el escudo palado; “las armas familiares, no territoriales”, aclara Armand de Fluvià. Según este autor: “No sería lógico, en la mentalidad de la época, que en disposiciones que afectaban a los condados de Provenza y de Barcelona, Ramon Berenguer IV empleara un sello con las armas de su mujer [Dolça de Provenza] o del territorio de ésta, sobre todo en los inicios de la heráldica”.

Este último es un importante punto a tener en cuenta. Es comúnmente aceptado que el primer escudo heráldico es atribuible al inglés Gilbert de Clare (1141), por lo cual el de Ramon Berenguer IV sería prácticamente coetáneo. Se hace difícil pensar que el escudo de Provenza sea anterior, pues el del Conde de Barcelona se halla, por decirlo de algún modo, en la primera generación del desarrollo de la heráldica. Ésto, en cierto modo, avalaría la posición de Armand de Fluvià, según la cual se podría descartar el “préstamo” de las “cuatro barras” catalanas por parte de Provenza, de Borgoña, o incluso de la Santa Sede (véase más arriba).

La implantación de la "cuatribarrada" es, desde el reinado de Ramon Berenguer IV, constante. En 1187 el rey de Aragón Alfonso I concede a los habitantes de Millau (en Occitania) el primer sello municipal armoriado. Éste, como el de Vinçà (antigua Vinciano), tiene las barras catalanas y aragonesas. En 1200 encontramos el primer escudo heráldico palado, dibujado al lado de la firma del conde Alfonso II de Provenza, nieto del susodicho conde-rey Alfonso I de Aragón. La primera moneda palada del área catalano-aragonesa, los doblones de 1221, es acuñada durante el mandato del Rey Jaime I de Aragón. A partir de ese momento, las monedas emitidas en Cataluña y Aragón disponen de las barras. Éstas se estandarizan en cuatro en tiempos de Pedro el Ceremonioso, en concreto en el año 1344; al menos, por lo que se refiere a su uso en la Cancillería Real.

¿Pero cuál es su origen? Los historiadores catalanes y aragoneses de los siglos XVI y XVII no lo conocen. Es el caso de Zurita o de Pujades. Es en torno al 1115 cuando oímos hablar por primera vez del topónimo “Cataluña”: un poeta italiano llama a unos soldados de este país “catalanicus heros”; menciona asimismo al “dux catalanensis”, refiriéndose a Ramon Berenguer III. Las armas de Barcelona que porta el citado rey, en la expedición a Ibiza y Mallorca de ese año, tienen como emblema el escudo de San Jorge. En ese momento el conde de Barcelona aún no ostentaba la “cuatribarrada”. De modo que es lógico preguntarse: ¿de dónde proviene?

Todo apunta a que, en el ámbito catalán, aragonés y occitano, la “cuatribarrada” nació en el entorno de la Casa de Barcelona. Armand de Fluvià lo resume así: “El escudo de los cuatro pales es uno de los más antiguos de Europa. Es el escudo de los condes de Barcelona, que transmitieron, además de a ciudades y villas de realengo del principado [entre ellas, como hemos visto, Vinçà], a territorios y villas de Occitania [Millau], a los reinos de Aragón, de Mallorca, de Valencia y de Sicilia, y a numerosas poblaciones de estos territorios”.

Pero en ese caso, ¿cómo es posible que en la Santa Sede romana y en la Turena francesa también dispongan de este emblema? Desde mi punto de vista este aspecto habría de hacer reflexionar a los defensores de la teoría del origen catalán de la “cuatribarrada”. La desconcertante realidad de los palos (rojos y amarillos) papales no ha sido suficientemente aclarada. No se ha podido demostrar que tengan origen en el reino de Aragón.

Por otro lado, es un hecho cierto que la “cuatribarrada” está solidamente afincada en la cultura y en la tradición catalana. No sólo en las tallas románicas de los siglos XI y XII, algunas de las cuales disponen de estos colores, sino también en los sepulcros de los antiguos reyes. Armand de Fluvià, a este respecto, se hace eco del hallazgo de palos rojos y amarillos en las sepulturas condales de la catedral de Girona, que según las dataciones de los expertos, podrían ser de finales del siglo XI o de principios del XII. Ello avalaría que las cuatro barras estaban afincadas en Cataluña desde épocas muy tempranas. ¿Sería éste el “eslabón perdido” que explicaría el hecho de que la Casa Condal de Barcelona las adoptara como emblema de su linaje?

Ello es importante, pero no es suficiente. Y ello es así porque, como ya hemos avanzado, los señores de Amboise habían adoptado los palos rojos y amarillos en una fecha sólo un poco posterior. Como vemos en la siguiente ilustración, Sulspicio III de Amboise tenía un escudo prácticamente idéntico al de los Condes de Barcelona ("Palé d'or et de gueules de six pièces"). Y estamos hablando de finales del siglo XII.

¿Hemos de considerar que este escudo tiene origen en la casa de Barcelona? Es un poco aventurado afirmarlo, pues si bien es verdad que la casa de Amboise estaba relacionada con la casa de Anjou, y ésta a su vez lo estaba con la Provenza, sería extraordinariamente difícil probar que las barras de Amboise (en la Turena, en el corazón de Francia) podrían tener origen provenzal; y aún menos catalán.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Los residentes de Clos Lucé. Vemos el escudo de Leonardo (en el centro), y también el de Sulspice III de Amboise, de hacia 1196.

Así pues, si en Europa existen al menos cuatro regiones que comparten el mismo escudo (Aragón, Cataluña y Occitania, Provenza y Borgoña, la Santa Sede, y la Turena), ¿no sería razonable pensar que, en lugar de haber nacido de forma independiente en tales territorios, éstos lo podrían haber obtenido de un antecedente común? ¿Pero cuál sería éste?

La leyenda del origen de las cuatro barras, instituida por Pere Antoni Beuter en 1551, nos puede dar una pista. En ésta se dice que el Rey de Francia [Luis el Piadoso] hizo mojar con sus dedos a Guifré el Pilós (Wilfredo el Velloso), que luchaba a su lado contra los normandos, la sangre de sus heridas. Otras historias relacionan el legendario origen de la bandera con el del nombre del país (Cataluña). Por ejemplo, Marineo Sículo, en 1509, sostiene que Luis el Piadoso otorgó a Guifré el Pilós las armas de Otger Cataló (mítico fundador de Cataluña): “quatro bastones colorados en campo dorado”. El aragonés Aynsa, en 1619, aporta una versión algo diferente: “Las cuatro barras que hay en las armas de Aragón son propiamente, las quales dió el emperador Carlos el Calvo a Vilfredo llamado el Velloso, juntamente con el condado de Cataluña...” Las inexactitudes históricas son aquí atronadoras, pero recordemos que hablamos de leyendas.

Lo que no es una leyenda es el hecho de que los señores de Amboise, muy ligados a la Casa Real francesa, disponen desde tiempos muy remotos de la misma bandera que Cataluña. ¿No nos hace pensar ello que Amboise, el Papado, la Borgoña y Cataluña podrían haber compartido un mismo emblema, con un origen común? ¿Y cuál podría ser éste? ¿Por qué no la llamada “oriflama”, que según Durán y Rodríguez (1991) habría sido el pendón personal de Carlomagno? No en vano, según Paul Pinasseau (Notre vieil Amboise) Pierre I, señor de Amboise, llevó la oriflama del Rey Felipe en la batalla de Mons-en-Pevelle, contra los flamencos (1304).

Su mismo nombre lo dice todo. Carbonell (en 1479) lo expresa con la expresión “les barres d'or e flamma”, al referirse al escudo con las armas de Aragón. En un texto de A. Durán i Sampere, citado por José María Carandell (Guía secreta de Barcelona), se dice, por lo que se refiere a las exequias del rey Juan II de Aragón: "Irrumpieron en la sala cuatro caballeros llevando cada uno una bandera y una cota de guerra con las armas de Sicilia, de Navarra, las antiguas de Aragón [¿la llamada cruz de Alcoraz?] y las de oriflama [¿la cuatribarrada?].

Oro (amarillo) y flama (rojo), estandarte de origen carolingio, era la enseña de los reyes de Francia (según indica el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española). ¿Y es que acaso la casa de los Condes de Barcelona -presumible origen de este emblema en Cataluña- no tenían una relación de vasallaje con los reyes de Francia; al menos hasta el tratado de Corbeil de 1258?

Nótese que en el Cantar del Mío Cid a las huestes del Conde de Barcelona se los llama “francos”: “Preparados están todos cuando esto el Cid hubo hablado, las armas tenían prestas y están sobre sus caballos, por la cuesta abajo ven las fuerzas de los francos”. Y como “francos” eran conocidos los catalanes que formaban parte de la Compañía Catalana en Grecia (1305). En definitiva, el posible origen carolingio, o francés, de las cuatro barras es un hecho a considerar.

Así pues, y aquí volvemos al núcleo de nuestro discurso, si partimos de la base, como posibilidad razonada (Reflexiones en torno al posible origen de la familia Da Vinci), de que Leonardo pudiera tener orígenes familiares en el Conflent (Norte de Cataluña), y concretamente en la villa de Vinciano (antigua Vincia), lo que explicaría su escudo (Vinciano tenía en su blasón las armas reales de Aragón, es decir, las llamadas “cuatro barras”), no sería ocioso pensar que Francisco I lo podría haber considerado “natural de sus tierras”.

Podemos encontrar un indicio de esto último en el siguiente texto: "En 1517-1518 Francisco I [Rey de Francia, que alojaba a Leonardo en Clos Lucé, Amboise] impuso un decreto que prohibía la importación de telas de Perpiñán y de Cataluña, con la intención de promover la manufactura francesa" (Pascal Brioist y Romano Nanni: "Leonardo's French Canal Projects", en Leonardo da Vinci and France, exposición celebrada en Clos Lucé, Amboise, el año 1209).

El hecho de que realice tal distingo entre Cataluña y el Rosellón (Perpiñán) implica que considera a este último un territorio ajeno a aquel territorio, con independencia de que compartan lengua y cultura. A pesar de que el Rosellón le había sido arrebatado en tiempos recientes por la corona española, lo seguía considerando "francés". Si es cierto que la familia de Leonardo -como creo- tenía origen en tierras del Rosellón (expresado en un sentido amplio), lógicamente Francisco I consideraría a Leonardo como "natural de sus tierras".

Hemos de tener en cuenta que el Rey francés residió durante su infancia y su juventud en Clos Lucé, donde Leonardo acabó sus días.

De este modo el que los señores de Amboise, y el genial florentino, compartieran el mismo escudo, sería más que una feliz casualidad. Expresaría el hecho de que los reyes de Francia siempre consideraron de su soberanía y competencia aquellos territorios, y personas, que hubieran heredado los símbolos de su pasado carolingio: en este caso, las cuatro barras. Eso incluye a Leonardo, a Cataluña (muy disputada entre Francia y España en vida de Leonardo, especialmente el Rosellón), y por supuesto al Papado (donde Francia no había cesado de meter la mano durante los últimos dos siglos). 

APÉNDICE:

El especialista en cultura ibérica Antoni Jaquemot me ha hecho llegar esta comunicación, escrita en catalán por Ignasi Catalán. La incluyo en este artículo porque creo que puede tener un cierto interés:

 

LES QUATRE BARRES EN CERÀMIQUES IBÈRIQUES  
 http://www.ibers.org/modules/news/

Les quatre barres de l’escut i bandera catalana les trobem representades en ceràmiques ibèriques

Article d'Ignasi Catalán

Trenta cinc museus amb material ibèric, des de Mula, a Múrcia, fins a Beziers al Llenguadoc, hi trobem ceràmiques ibèriques amb dibuixos geomètrics i simètrics de dos, tres, quatre o més pals junt amb altres decorades amb motius florals, animals, de guerra i de vida quotidiana. 
D’inici, els romans van mantenir l’organització dels pobles ibers mentre lluitaven contra els cartaginesos. L’idioma, la moneda i la cultura es van expandir. La iconografia en les pintures esdevingueren un signe d’identitat
En època imperial romana es van destruir els poblats per la rebel•lió continuada del poble iber. En els segles esdevenidors, van continuar aixecaments populars com els bagaudes. Sant Pacià, bisbe de Barcelona, segle IV, critica les festes paganes i considera a la gent del poble heretges de religió i llengua i elogia a una dama cristiana per explicar l’evangeli en la “llengua bàrbara”. 
La cultura, però, va seguir. El lingüista Joan Coromines assegura que la parla ibèrica va perdurar als Pirineus fins al segle X. El comte Ermengol del Pallars, segle XI, va encunyar moneda amb signatari ibèric.
En l’època visigòtica, el territori actual de Catalunya i la Septimània és anomenat Ibèria i és dirigit pel comte Pau que s’independitza del rei Wamba que té la seu a Toledo. No va reeixir la separació i Ibèria va retornar al regne.
Segles més tard, els carolingis formen la Marca Hispànica i després, d’un marquès franc anomenen a dirigents autòctons com a còmites (comtes) i un d’ells marquès com a “primus inter pares”. Borrell II va ser anomenat “Duc Ibèric”. Cal remarcar que la denominació Península Ibèrica és moderna per tal de no denominar-la “Hispànica” perquè no inclou Portugal. 
Els comtes, els governadors catalans, se senten lliures de vassallatge al rei franc en no protegir-los contra els sarraïns i portar ells sols la defensa. Necessiten incorporar senyals propis en escuts i pendons que els diferenciés dels veïns cristians. Els colors habituals de les ceràmiques grocs i vermells presents en la vida autòctona i les figures en pals que ja eren una marca d’autor en els avantpassats del poble són les inspiradores de la nostra ensenya.

 

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