Leonardo en Rocafort (Martorell)

En mis libros El viaje secreto de Leonardo da Vinci, y Los mensajes ocultos de Leonardo da Vinci, dedico numerosas páginas a fundamentar, a base de indicios razonados, que Leonardo habría visitado Martorell en el año 1504, donde habría tomado apuntes para el fondo de su cuadro La Gioconda.

 

 

 

 

 

 

Comparativa entre la Gioconda y un punto concreto de la Serra de l’Ataix, encima de Martorell.


En otro artículo (Leonardo, la Gioconda y Martorell) aludo al hecho de que en su Alegoría de la Navegación Leonardo habría simbolizado, a través de un pictograma, el nombre de esta localidad a orillas del río Llobregat.

 

 

 

 

 

 

 

Mare + Torello, alusivo a Martorell. En la base del árbol podemos encontrar la palabra “ven”.

En torno a esas fechas (1504) está datado el siguiente dibujo del Códice Madrid II (folio 4 recto):

 

 

 

 

 

 

 

Detalle de montaña del folio 4 recto del Códice Madrid II.

Vemos –transparentado- el escrito del reverso, en el que leemos la siguiente frase: “Un catelano rosato”. Esta prenda (una “capa catalana” de color rosa) forma parte de un listado de ropa que toma como título “In cassa al munistero” (en la caja del monasterio). ¿De qué monasterio se trata? En Los mensajes ocultos de Leonardo da Vinci especulé con la posibilidad de que éste fuese Montserrat (no Santa Maria Novella, como se afirma comúnmente). Leonardo habría residido allí unos meses, durante su segundo viaje a Barcelona (el primero lo habría efectuado entre 1481 y 1483).  

El Anónimo Gaddiano (1540), una de las fuentes más antiguas de la vida de Leonardo, habla claramente de dos viajes de Leonardo a Francia (y a otros lugares), no uno (como se afirma habitualmente). Ello daría fe de su segundo viaje a Barcelona y Salses, en 1504, donde habría tomado notas para pintar La Gioconda. Literalmente dice así: 

"Estuvo con César Borgia [1500-1503], y más tarde partió a Francia y a otros lugares [¿1504?, ¿también a España?] [primer viaje]. Volvió a Milán [1506], pero a causa de los disturbios que asolaron el estado mientras trabajaba para fundir el caballo en bronce, regresó a Florencia [1507; nótese la confusión con su primera estancia en Milán]. Allí vivió seis meses en casa del escultor Giovan Francesco Rustichi, en la vía Martelli [1507]. Regresó de nuevo a Milán [1508], y luego a Francia [1516] [segundo viaje], para servir al rey Francisco... En su testamento dejó a micer Francesco da Melzi, caballero milanés, todo el dinero, las ropas, los libros, los escritos, los dibujos, los instrumentos y los retratos, es decir, todo lo relacionado con la pintura, el arte y la industria que allí tenía, y lo nombró albacea de su voluntad". 

Nótese las palabras a la derecha en el folio 4 recto del Códice Madrid II. Es como si hubiesen sido emborrodadas deliberadamente (¿tal vez por el propio Leonardo?). Pero aún podemos adivinar el contenido de una de ellas:

 

 

 

 

 

 

Detalle: leemos Rocafor (la escritura original está invertida). Derecha, caligrafía de Leonardo. A la izquierda, una imagen de alta resolución. En el centro, imagen de calidad más baja.

Ha sido Daniel Ibáñez, estudioso de la época (en concreto, de la figura de Carlos V, y su relación con Cataluña), quien me ha puesto sobre la pista de esta palabra; que, por cierto, no ha sido transcrita en la plataforma Leonardo digitale, a diferencia de otros textos igualmente difíciles.

 

 

 

 

 

 

 

 

En la Biblioteca Leonardiana este término no ha sido transcrito, a diferencia de otros igualmente difíciles que sí lo fueron.

En la Biblioteca Nacional he obtenido una imagen de alta resolución (correspondiente al folio 4r del Códice Madrid II). Con ella he confirmado que esta palabra, con señales claras de deterioro (tal vez porque se la quiso borrar), no es otra que “Rocafor” (sin “t” fnal). No veo posible otra alternativa.

Es evidente que en el territorio de la montaña de Montserrat no hay ningún Rocafort. Pero sí en los aledaños de Martorell, muy cerca del lugar donde Leonardo habría tomado notas para dibujar el fondo de La Gioconda. Me estoy refiriendo al monasterio de Sant Genís de Rocafort, que recibía el nombre de Rocafort ya en fechas muy tempranas:

Malgrat que aquest monestir se’l coneixia en origen com a Sant Genís de Castellví, en els primers escrits ja apareix amb el topònim ‘Rocafort’ cosa que fa pensar que va ser construït damunt les restes d’una antiga fortalesa de la qual no es conserva cap vestigi. El monestir va ser fundat l’any 1042 per Bonfill i la seva muller Sicarda, senyors de Castellví, per tal de convertir-lo en el panteó familiar” (Isabel Benet: El monestir de Sant Genís i el castell de Sant Jaume).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Dos imágenes de Sant Genís de Rocafort. Como en el dibujo de Leonardo, este monasterio parece un nido de águilas, pues está rodeado de rocas por todos sus lados.

 

 

 

 

 

 

 

Parte trasera.

Podemos considerar que este nombre no nos dice mucho acerca del lugar; que no es una evidencia clara. Pero si comparamos el dibujo de Leonardo con los restos que se conservan de Sant Genís de Rocafort, podemos llegar a la conclusión que este boceto representa dicho enclave.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aspectos significativos que hacen pensar que este dibujo representa el monasterio de Sant Genís de Rocafort:

1) Está rodeado de rocas (véase más arriba).

2) Una muralla casi circular rodea todo el perímetro (a).

 

 

 

 

 

 

 

Una muralla circular rodea el perímetro. Nótese que la entrada de la iglesia se encuentra en el Norte, como en el dibujo de Leonardo.

3) Es techo de la iglesia está sostenido por arcos apuntados (b). Como sucede en Sant Genís de Rocafort.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El único arco en pie es idéntico al del dibujo de Leonardo. Y se sitúa en la misma posición (al fondo de la iglesia).

4) La puerta tiene un amplio tímpano, con un arco de medio punto, como en el dibujo (c).

 

 

 

 

 

 

 

 

La puerta dispone de un ancho tímpano, como en el dibujo.

5) La roca (d) tiene una forma muy característica:

 

 

 

 

 

  

 

Las rocas del norte del Ordal tienen una forma muy peculiar... Parecida a la de la Gioconda.

Ésta es visible en las dos Giocondas de Leonardo: la de París y la de Madrid. Del mismo modo que en el dibujo del folio 4 recto del Codex Madrid II (d).

 

 

 

 

 

 

 

 

Esta roca podría ser la representada en la letra (d). Es muy grande, y está tapada por una tupida vegetación. Por eso la he tenido que fotografiar desde dos perspectivas diferentes.

6) Nótese un detalle. En el dibujo de Leonardo la roca con esta forma peculiar (d) está colocada a la izquierda, pero en la montaña de Rocafort está en el lado derecho. Ello se corrige si volteamos el dibujo (como así parece indicar el genio florentino, al colocar una N mayúscula colocada en sentido especular, como sucede con el resto de texto escrito). Entonces dicha roca aparece en su posición correcta.

 

 

 

 

 

 

 

La orientación correcta la determina la N. Hay que voltear horizontalmente el dibujo.

7) Leonardo habría contemplado este montículo desde el punto exacto donde se encuentra la iglesia de Santa Margarida, situada cerca, enfrente de la colina de Rocafort. Por otro lado, está orientada de la misma manera, como se puede comprobar en la ilustración de abajo.

 

 

 

 

 

 

 

El dibujo representa Rocafort desde la perspectiva de Santa Margarida. Está orientado de la misma manera (la orientación correcta la determina la N a la que aludí arriba).

8) El edificio de la parroquia tiene una forma rectangular, como aparece en el dibujo (e).

Así pues, considero que no sólo la alusión a “Rocafor” que se hace en el dibujo, sino también ciertos detalles que hemos apuntado más arriba, hacen pensar que Leonardo dibujó un enclave próximo a la localidad de Martorell: el monasterio de Sant Genís de Rocafort.

¿En qué estado se encontraría en tiempos de Leonardo? El trabajo titulado El Priorat de Sant Genís de Rocafort (Martorell), escrito por Josep Baucell i Reig, dice lo siguiente:

A finals del segle XV el panorama que presentaven els edificis i les coses del Priorat no podia ser més lamentable: les construccions del clos monàstic completament arruïnades, i les de la parròquia mig malmeses, i els objectes monàstics perduts del tot, i els parroquials disminuits en nombre, i en males condicions. Tanmateix, el patrimoni rústeg i de domini continuava íntegre”.

En el artículo de Isabel Benet (El monestir de Sant Genís i el castell de Sant Jaume) se nos dice que con el terremoto que tuvo lugar a mediados del siglo XV el monasterio quedó inhabitable, y por ello los monjes se trasladaron a otro lugar:

El terratrèmol de 1448 va esfondrar la volta del temple i va enderrocar la casa dels monjos que des de llavors es van traslladar a l’església de Santa Margarida situada al costat de l’actual cementiri de Martorell i bastida damunt una antiga basílica paleocristiana, en la qual s’hi han fet diverses excavacions”.

Es evidente que Leonardo no pudo dejar sus delicados trajes en un arcón de este monasterio en ruinas (si no fue en la cercana iglesia de Santa Margarida); seguramente residiría en Montserrat, y de tanto en tanto echaría un vistazo por los alrededores de Martorell, con sus vistas espléndidas.

 

 

 

 

 

 

 

Así se ve Montserrat desde Sant Genís de Rocafort.

Allí habría encontrado este pintoresco lugar abandonado, que le habría animado a tomar nota. ¿Con qué objetivo? Lo desconocemos. Tal vez pretendiera reseñar su valor estratégico, en un lugar tan señalado para la defensa de Barcelona como el Congost del Llobregat y los contrafuertes del Ordal. O quizás pretendiera guardar en la memoria un enclave mágico que le sirvió de escenario para pintar el paisaje de su Gioconda. Eso es algo que seguramente nunca sabremos.

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