La casa de los Da Vinci en Barcelona

A principios de mayo del 2019 el escritor Javier Sierra me informó de la publicación en el diario El Mundo (domingo 5 de mayo del 2019) de un artículo suyo en el que se desarrollaban algunos aspectos sorprendentes relativos a la figura de Leonardo da Vinci. Su título: Los pelos de Leonardo apuntan a España. No me extenderé sobre el análisis genético a que pueda dar lugar los cabellos de Leonardo, supuestamente encontrados en 1863 por el escritor Arsène Houssaye. Como bien señala Javier Sierra, lo realmente novedoso de dicha investigación, llevada a cabo por Agnese Sabato y Alessandro Vezzosi, es el estudio de los vínculos familiares de la familia Da Vinci con la ciudad de Barcelona, y en términos generales, con la Corona de Aragón. 

He aquí un extracto del citado artículo: “’Hemos descubierto que sus raíces familiares [de Leonardo] llegan muy lejos’ [en palabras de Sabato y Vezzosi]. Su conclusión descansa en Antonio da Vinci, abuelo paterno del pintor y cabeza de familia durante los años de su infancia. Antonio fue, según Vezzosi, un comerciante con intereses en Mallorca, Barcelona y el Norte de Marruecos. En el Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona (AHPB) y el Estatal de Prato han hallado incluso pruebas de las transacciones comerciales de la familia”. 

Puesto en conocimiento de este interesante aspecto, he podido encajar una pieza más en el complejo rompecabezas de la vida de Leonardo. En mis libros anteriores sobre el sabio florentino (El viaje secreto de Leonardo da Vinci y Los mensajes ocultos de Leonardo da Vinci) hablo repetidamente de sus “primos lejanos” en Barcelona, que debió dejar el hermano de su bisabuelo, de nombre Giovanni da Vinci, muerto en dicha ciudad en torno al año 1406 (después de residir en ella durante cerca de cuarenta años). Por supuesto, hasta esta valiosa aportación de Vezzosi y Sabato, ello no era para mí más que una sospecha, una presunción. Pero ahora sé que una rama de los Da Vinci habitó en Barcelona, y que Antonio, abuelo de Leonardo, la conoció y trató con ella durante algunos años.

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Árbol genealógico de la familia Da Vinci. Fuente: Museo Ideale Leonardo da Vinci (Vinci).

Los Da Vinci de Barcelona

Fruto de este conocimiento sobre la citada rama barcelonesa de los Da Vinci, que arranca de un antepasado lejano de Leonardo, me apresté a visitar el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Barcelona, al cual he acudido en numerosas ocasiones, sin demasiado éxito, en busca de los descendientes del tal Giovanni Da Vinci. Allí entré en contacto con Vicenç Ruiz Gómez, técnico de dicho archivo, el cual me informó de que, efectivamente, Allesandro Vezzosi estuvo buscando una serie de manuales notariales; pero que con anterioridad otra estudiosa, de nombre Maria Elisa Soldani, hizo un estudio exhaustivo de los mercaderes florentinos en Barcelona, publicado en el año 2010 con el título Uomini d’affari e mercanti toscani nella Barcellona del Quattrocento (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Institución Milà i Fontanals).

Fue en este monumental trabajo donde encontré los dos actores principales de la rama barcelonesa de los Da Vinci, a los que Sabato y Vezzosi aluden en su obra Il DNA di Leonardo. 1-Le origini (publicada, con introducción de Carlo Vecce, por Angelo Pontecorboli Editore). Más en concreto, en la página 374 y siguientes, Maria Elisa Soldani realiza un amplio repaso de un oscuro personaje de la colonia florentina en Barcelona; pero que, como veremos, era muy influyente en su comunidad. De él escribe lo siguiente: “Tra i personaggi meno noti del panorama commerciale barcellonese di inizio secolo [XV] si trova il figlio di un notaio fiorentino, Frosino di ser Giovanni. Frosino risiedeva a Barcellona con la madre [Lottiera] nel quartiere di Santa Maria del Mar, ma non è chiaro se vi fossero giunti prima o dopo la morte di ser Giovanni [su padre; posteriormente comprobaremos que estaba sólidamente enraizado en el lugar]. Nonostante siano davvero poche le informazioni su di lui, queste attestano l’esistenza di una compagnia intestata a suo nome nella città comitale [Barcelona] che fu anche in affari con l’azienda di Francesco di Marco Datini. Intercorsero rapporti fiduciari tra il direttore dell’azienda Datini di Catalogna e Lottiera che, insieme al figlio con cui viveva, nel 1407 nominò Luca del Sera procuratore incaricato della gestione dei loro beni. 

Seguidamente expongo aquí la transcripción, realizada por Lucila Grau, de este importante documento, donde se menciona a Frosino di Ser Giovanni, su difunto padre Giovanni di ser Guido da Vinci, y la viuda de éste Lottiera di Francesco Beccanugi. Madre e hijo residían (en el año 1407) en el barrio de Santa María del Mar, y estaban en tratos con un procurador llamado Luca del Sera: “Nos Lotteria habitatrix pro nunc [por ahora] Barchinone uxor Ser Johannis Ser Guidonis de Vinxio q° [quondam = difunto] ? … florinus atque? sui filia ? … filiaque Ffrancisci Bequemisas q° florentinuset ego Frosinus de Ser? Johan filius dictorum conjugum mercator civis Barchinone ambo habitantes in populo beate marie de mar Barchinone Gratis etc. constituo et ordino vos Lucham de Sera mercatorem civem florentinum procuratorem nostrum et utriusque nostrum instrumentum generalem super omnibus et singulis bonis nostris ... per duos annos. Testes Johannes Floyno curritor auris civis et Anthonius Bartholomei scriptor Barchinone”.

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Según este documento notarial, los Da vinci residían (en 1407) en el barrio de Santa María del Mar (Barcelona). Fuente: CAT AHPB 01 0079 (Tomàs de Bellmunt, 79/12). Página 45r.

Nótese que aquí el nombre Johannis [di] Ser Guidonis de Vinxio emplea el fonema “x” para aludir a la “c” italiana, que suena como nuestra “ch”. Por otro lado, este documento (AHPB 79/12, c. 45r., de 3 de marzo de 1407) deja sólidamente establecido el vínculo de una rama de los Da Vinci con la ciudad de Barcelona (en concreto, con el barrio de los mercaderes: Santa María del Mar). Éste se extendió a la familia paterna de Leonardo, pues Antonio di Ser Piero da Vinci (su abuelo), primo de Frosino di Ser Giovanni da Vinci, realizó negocios con este último y residió en Barcelona durante al menos una temporada, tal como establece el siguiente documento (AHPB, 79/22, c. 3r, de 10 de marzo de 1404): “Sit omnibus notum quod ego Anthonius Ser Petri mercator florentinus pro nunc vero in civitate Barchinone degens procurator legitime substitutus sive subdelegatus a Frosimo Ser Johannes mercatore tunc in Barchinone deputato et elatto per Illustrissimum principem et dominum nostrum Martinum [dicta omnia] regem Aragonum ad recipiendum placandum et agregandum et tolligendum illud jus quod dictus dominus rex noviter et anno duo tempore ultra colligit et colligi mandavit in et super bonis et juribus omnium mercatorum ytalicorum comorantium et declinantium et qui de certo comorabunt in toto dominio et ditione dicti domini regis pro comerciis merquenciis at aliis rebus et bonis que inter dictum eius dominium portabunt et mitterent seu portari et mitti forent pro ut in quibusdam alteris capitulis inter dictum dominum regem ex una parte et dictos mercatores italicos ex parte altera factos et firmatos latius continue cum quadam ipsius domini regis littera seu provisione in papiro scripta et intus dorso dicti domini regis sigillo sacreto sigillata. Datum Valencia vicesima tertia die mensis decembris anno a nativitate domini millesimo quadringentesimo secundo nomine predicto confiteor et recognosco vobis Anthonio de Gutso mercatori florentino quod per rationem seu pretextu rerum et mercedarum per vos a dominio et ditione dicti domini regis pro dictis abstractorum seu de totum exercendorum vel in ipsos dominium et ditionem merca[to]rum seu de certo mercedarum dedistis solvistis et bistraxistis michi dicto nomine recepistis quinquaginta florenos auri de Aragonia valentes viginti septem libras et decem solidos barchinonenses de terno. Etc. Ideo renunciando exceptiri peciem non nunciaratum? et non solute et doli in testimonium permissorum presentem vobis dicto nomine facio apocham de soluto. Actum est hoc Barchinone decima die marcii anno a nat. Domini. Signum Anthoni Ser Petri predicti qui hec dicto nomine laudo et firmo. Testes huius rei sunt Berengarius ...? et Johannes Dalmatii scriptores habitatores Barchinone”.


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Antonio di Ser Piero da Vinci, abuelo de Leonardo, residía en Barcelona en el año 1404. Fuente: CAT AHPB 01 0079 (Tomàs de Bellmunt, 79/22). Página 3r.

El sentido general de este texto nos lo resume Maria Elisa Soldani en el siguiente párrafo: “Nel 1404 il fiorentino Antonio di Ser Piero [abuelo de Leonardo], in veste di procuratore di Frosino di Ser Giovanni, emise una quietanza nei confronti del connazionale Antonio di Guccio per f. [florines] 50, equivalenti a …, dovuti per il pagamento dei diritti di passaggio delle merci. Nel documento si dichiarava che il suo principale era stato deputato ed eletto recettore del diritto degli italiani da re Martino [el Humano, muerto en 1410] e che la riscossione del diritto era sancita da certi capitoli stipulati tra il monarca e il mercanti italiani e da una lettera regia redatta a Valenza il 3 dicembre 1402”. En definitiva, a través de dicho documento notarial sabemos tres cosas suplementarias: 1) que durante el año 1404 el florentino Antonio di Ser Piero Da Vinci (abuelo de Leonardo) era procurador de su primo Frosino y residía en Barcelona, 2) que el tal Frosino era el receptor general del dret dels italians, un impuesto que gravaba a los mercaderes italianos, y 3) que éste, representante de los Da Vinci en Barcelona, tenía contacto directo con el rey, el cual, según un documento conservado en el Archivo de la Corona de Aragón (ACA, C, reg. 2253, C. 46r; 2 de julio de 1400), afirma lo siguiente: “quibus sibi tenemur ratione mutui” (con Frosino).

Por lo visto, según Maria Elisa Soldani (página 376), el rey Martí de Aragón tenía préstamos pendientes con Frosino, por lo que en julio de 1400 le pagó 100 florines, y le nombró “receptor general” del cobro del dret dels italians para saldar el resto del préstamo, cargo que ocupó al menos entre los años 1402 y 1404. Es decir, Frosino tenía una posición importante en el colectivo de mercaderes italianos radicados en Barcelona.  

Los negocios de los Da Vinci

Hemos podido comprobar cómo los Da Vinci de Barcelona (Ser Giovanni, Frosino, y eventualmente Antonio di Ser Piero da Vinci, su primo) tenían una relación estrecha con la monarquía aragonesa; ello era fruto de su importante papel en las rutas comerciales entre la Toscana y Barcelona de finales del siglo XIV y principios del XV, especialmente con la casa Datini. A este respecto, Maria Elisa Soldani escribe lo siguiente (página 375): “Le relazioni con l’azienda Datini di Catalogna erano iniziate molti anni prima e sono testimoniate da una lettera inviata dallo stesso Frosino alla compagnia di Pisa nel settembre del 1393. Nella missiva si parlava di una partita di merci che Frosino inviava da Maiorca, attraverso la sua compagnia di Barcellona. Aggiungeva che lui non era soggetto al pagamento delle dogane in quanto cittadino di Barcellona e che i loro compagni di Genova possedavano la sua carta di franchigia, pertanto non avrebbero dovuto farsi trattenere eventuali spese doganali dal patrono della nave: ‘Ricordovi io non ò a pagare doana però sono citadino di qui [Barcelona], pertanto non vi lascate ritenere niente al padrone. I vostri di Genova anno la mia franchigia’”. 

Esta carta aporta dos datos importantes: 1) Frosino di Ser Giovanni [Da Vinci] era factor (representante) de la casa Datini, y 2) estaba arraigado en Barcelona, al ser ciudadano de esta ciudad; lo que indirectamente implica que ha nacido en ella, o que su residencia se ha prolongado durante muchos años. Dada la importancia que los negocios de los Datini adquirieron en el comercio ultramarino barcelonés, el tal Frosino, y en general la familia Da Vinci, debía tener una posición relevante no sólo en la comunidad italiana del lugar, sino también en la estructura social de Barcelona, y en general, de la Corona de Aragón (el rey Martí lo llama en varias ocasiones “mi fiel Frosino”, lo que es indicio de una proximidad personal, tanto a él como a la Cancelleria Reial).  

En el libro de Reinhold C. Mueller, titulado The Venetian Money Market: Bancs, Panics, and the Public Debt (1200-1500), editado por la John Hopkins University, en concreto en su apéndice C, se dice que en el archivo de Francesco di Marco Datini se conservan unas 150.000 cartas. De ellas unas 7.000 fueron escritas en Venecia, con 1.400 de ellas dirigidas a Barcelona (datadas entre 1395 y 1411), en segunda posición tras Florencia (donde se enviaron 2.100 entre 1386-1407). Ello da idea de la importancia que tenía dicha ciudad en el comercio del Mediterráneo Occidental. Si realizamos una exploración del Archivo di Stato di Prato, y más en concreto del Archivo Datini on line, hallaremos que, entre esa ingente correspondencia, 151 cartas tienen a Frosino di Ser Giovanni como interlocutor. Su correspondencia desde la ciudad de Barcelona tiene inicio en el año 1392, y continúa ininterrumpidamente hasta el año 1405; buena parte de ella dirigida a su socio Luca del Sera, genovés residente en Valencia. Y entre estas 151 misivas, cuatro de ellas están escritas en catalán (tres de su puño y letra); dos de ellas con destino a la compañía de Luca del Sera en Valencia, y una dirigida a un socio catalán (Sogarra Bertomeu); a todo ello hemos de añadir una recibida por Frosino de su socio Amat Bartolomeu . Ello es indicativo de que el arraigo de Frosino en Cataluña (más allá de su ciudadanía) se extiende también a su cultura, como indica el hecho de que esté en disposición de escribir en lengua catalana

Frosino tenía cierta familiaridad, no sólo con el rey de Aragón, sino también con el núcleo duro de la compañía Datini. No en vano, en una carta dirigida a Margherita di Domenico Bandini, mujer de Francesco di Marco Datini (fechada el 22 de septiembre de 1401) se da a conocer con un mote (Stanino). 

Algunas consideraciones de interés

Una vez que conocemos la presencia de una rama de los Da Vinci en Barcelona en la primera década del siglo XV, es lícito pensar que Leonardo hubiera recalado en el domicilio de los familiares de su abuelo en esta ciudad. Y ello por dos motivos: 1) porque Antonio di Ser Piero Da Vinci, en su infancia, sin duda le habría hablado de sus familiares en “ultramar”; y 2) porque éstos seguramente residirían aún en Barcelona, pues, como hemos visto, no sólo eran “ciudadanos” legalmente reconocidos, integrados en su cultura (hasta el punto de hablar la lengua del país), sino que tenían buena reputación y una magnífica posición social en Cataluña. De tal modo, es más que posible que, al igual que su abuelo, acudiera a esta tierra a “hacer fortuna”, tal vez no como negociante, sino como “ojeador” (espía) al servicio de la Signoria de Florencia, y por supuesto, también como artista. Fruto de su estancia tenemos su San Jerónimo (en Montserrat, y posteriormente en Roma), y ya en Milán, la Virgen de las Rocas. 

Reconozco que en las numerosas ocasiones que he pasado largas horas en el Archivo Histórico de Protocolos Notariales de Barcelona no he hallado ni rastro de los Da Vinci de Barcelona; al menos en los catálogos informatizados, o en aquellos que se conservan en fichas de cartulina. A la vista de la tremenda investigación de Maria Elisa Soldani, el motivo de ello está claro: los Da Vinci de Barcelona no utilizaban este sobrenombre (Da Vinci) en sus documentos notariales, o en las cartas comerciales, sino únicamente la filiación familiar (el nombre de pila y el nombre del padre; sólo en el caso de Ser Guido da Vinci, padre de Ser Giovanni, se emplea el sobrenombre Da Vinci; y ello es así porque aquél residía en Florencia). En definitiva, está claro que sólo los Da Vinci de Florencia, o de Vinci, conservaban este apelativo; en Barcelona (y tal vez en otros sitios) lo suprimían. De este modo es casi imposible seguir su pista. 

Una última cuestión: el sello mercantil de la compañía de Frosino de Ser Giovanni se compone de dos elementos: una cruz, y debajo, una figura con forma de gota (de agua) con la punta hacia abajo, con tres bandas inclinadas hacia la derecha. ¿Acaso estas tres bandas constituyen los tres palos rojos sobre fondo amarillo del escudo de los Da Vinci ? Si éste fuera el caso, podríamos pensar que el rey de Aragón Martín el Humano hubiera cedido este emblema a la familia como reconocimiento a su labor comercial en su reino. Pero ello lo veo poco probable, porque en otros casos de familias italianas que lucen la bandera de Aragón (los Casanova y los Apiani, por ejemplo), ésta ocupa uno de los cuarteros del escudo, y no lo llenan en su totalidad, como es el caso del blasón de los Da Vinci. Por otro lado, en su caso, habría representado a la rama de los Da Vinci de Barcelona, no la de los Da Vinci de Florencia (con tres palos azules sobre fondo amarillo) ni los de Vinci.

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