José Luís Espejo - América, tan cerca y tan lejos

América, tan cerca y tan lejos

 

Los supuestos contactos precolombinos entre Eurasia y América constituyen un tema recurrente en la investigación histórica. Cada vez está más claro que los llamados –incorrectamente- Viejo y Nuevo Mundo debieron establecer algún tipo de relación, ya esporádica, ya regular, en un pasado indeterminado. Las pruebas que avalan esta presunción son concluyentes. El problema es datar estos contactos. ¿Tuvieron lugar en fechas relativamente recientes, o miles de años atrás? Ambas posiciones tienen argumentos a favor y en contra. Pero es un hecho incontestable que la particularidad genética americana (el hecho de que el 100% de los amerindios puros compartan el grupo sanguíneo 0), que les hizo víctimas de las enfermedades europeas, hace pensar en fechas muy tardías. Por otro lado, los americanos, con un bagaje matemático y astronómico impresionante, no conocían el arado ni empleaban la rueda. América no fue un “hecho aislado” en el desarrollo de la civilización. Pero para encontrar su “conexión” con el resto del mundo civilizado tal vez haya que mirar muy lejos en el tiempo y en el espacio.

 

            H.D. Disselhoff, en la introducción de su libro El imperio de los incas y las primitivas culturas indias de los países andinos, establece como los dos principales problemas de la “americanística” (sic.): “¿Tuvieron las grandes culturas americanas un origen independiente de las influencias del Viejo Mundo?... ¿En qué períodos hay que situar las posibles relaciones entre los dos núcleos de las culturas más avanzadas de la América antigua? [México y Perú], y ¿cómo se produjeron?”

            Nigel Davies, en la introducción de The Ancient Kingdoms of Mexico, destaca cómo América fue poblada por una serie de etnias de distintas razas (amarillas, negras, blancas), que dieron lugar a la mezcla racial actualmente predominante (cobriza), muy lejos de la tipología “mongoloide” que se da por asumida en los análisis superficiales del problema. En su libro se adivina la perplejidad por el origen de los referentes culturales y las tipologías étnicas que caracterizan el fenómeno amerindio. Davies se atreve a especular con una serie de contactos –antiquísimos- con China, Japón y el Sudeste de Asia.

            Las concordancias entre Eurasia y América son muy abundantes. En este artículo expondré –en cuadros aparte- una serie de coincidencias que están muy lejos de ser casuales. Sin duda dan fe, o bien de contactos más o menos esporádicos (o regulares) entre el Viejo y el Nuevo Mundo, o bien –así lo creo yo- del origen común de ambas culturas. Desde mi punto de vista, unos supuestos viajes, o naufragios, de “barbudos” europeos o asiáticos no explicarían la amplia gama de coincidencias en la mitología y la simbología de ambos continentes. Y mucho menos la carencia de importantes avances tecnológicos en América, que no son fruto de la desidia, sino del desconocimiento de algunos inventos y descubrimientos del llamado Viejo Mundo.

            Es como si los pueblos americanos conservaran restos de una “alta cultura” muy antigua, en materias referentes a la astronomía, el arte, y la arquitectura; pero hubieran “olvidado” (o quizás nunca hayan conocido) otras conquistas tecnológicas de origen euroasiático. Pongamos dos ejemplos: la fundición a la “cera perdida”, empleada por los orfebres quimbayas (en Colombia); o bien la fabricación de papel, entre los mayas, con técnicas muy similares a las utilizadas en el sudeste asiático y en Indonesia. ¿Cómo es posible que los amerindios dominaran estas técnicas complejas y sofisticadas, si no conocían el fuelle, el arado o el torno de alfarero?

 

Índice:

 

Antiguos navegantes

Galería de curiosidades

Unos megalitos fuera de lugar

Megalitismo monumental

Tecnología amerindia: historia de una incongruencia

Antiguas fábulas nos dan la solución

Paraísos y Diluvios

Éxodo y “confusión de las lenguas”

Vestigios de un lejano pasado

Más allá del tópico

Anexo 1: Léxico de resonancias bíblicas

Anexo 2: Astros, eras y calendarios

Anexo 2: Pasmosas coincidencias

Anexo 4: Marcadores culturales

CUADRO 1: LOS POLINESIOS Y EGIPTO

CUADRO 2: DONALD A. MACKENZIE, DEFENSOR DE LAS CONEXIONES ENTRE EL NUEVO Y EL VIEJO MUNDO

CUADRO 3: MEGALITOS E INSCRIPCIONES EN VENEZUELA

¿SABÍAS QUÉ...? Una figura humana con cabeza de elefante en Monte Albán

BIBLIOGRAFÍA

 

Para leer este artículo en su integridad pulsa aquí:

Temas de Historia Oculta. Nuestro pasado robado.