José Luís Espejo - Leonardo, espía en Montserrat (año 1482)

Leonardo, espía en Montserrat (año 1482)

Después de una investigación exhaustiva sobre el texto del fichero “scan_0512”, imagen escaneada de la página 19 verso del legajo II-2520, procedente de la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid, escrito en algún momento del año 1789, la transcripción definitiva de dicho texto es la siguiente (la parte derecha del papel está oculta por la encuadernación; por eso no se ve en la imagen escaneada, y no la he podido transcribir):

Ja ha alguns anys, que mon Parent canonge Pasqual de las Ave []

me referí haver llegit un itinerari de un fingit peregrí. Est [] 

molt. Era italià. Referia en son llibret tot lo mes repa [] 

tractant de Montserrat. Entre altres cosas diu que demaná per lo que [] 

daba de la llibreria. Preguntá a molts de ells, no trovaba qui [] 

per ultim un mirá la llista dels empleats, y aixý adquirí que [] 

aná per ell, y li digué haver perdut la clau. Cercant la trová, [] 

traren en ella [la llibreria], y veu que tot era de teranyinas, y pols. Li digué lo [pere] 

grí es llastima que en un monastir com es aquest, estigan de eixa [] 

los llibres. Diu li respongué que vastant havia estudiat, y eren [] 

lo Pe_ [permanent?] fay[ç]ó para los presentes, e venideros. Penso estan a[b] [] 

mateixa maxima. Informat del Sr. Rull lo Illm [Illustrissim] elemental [Clement?] 

modus vivendi que ja tenian en aquell temps, no obstant de que [] 

era admes a la Comunitat, a forsa de instancias de dit Illm, vaig con… 

tinuar la regencia de la cura de esta parroquia: pero com a[m]b lo temp [] 

me vagia molestar un dolor de rumatisme, vaig dexar de conti 

nuar; asso me fou motiu per excusarme de anar a regentar  

la Parroquia de Vinanova de Codellas. Penso que tot me fou pel meu 

be, per havero així disposat Deu. 

Si eixas cartas tiran tal qual, al fi del frare, que deuhen fer 

las que van enclosas per aquell[s] subjecte[s] que tant doná que  

murmurar, y que tantas diligencias practicá perque vm [vuestras mercedes?] [] 

vinguesen a fernos missió, valentse perque lo vicari tercer [] 

desocupás la Casa de la Rectoria. Deu lo encamini. 

Aquí va[] 

Nebot Batysta. Tinch escrit al Señor Don Francisco de Zamora. 

Analizaré por partes el texto:

Ja ha alguns anys, que mon Parent canonge Pasqual de las Ave [] 

me referí haver llegit un itinerari de un fingit peregrí. Est [] 

molt. Era italià. Referia en son llibret tot lo mes repa [] 

tractant de Montserrat. Entre altres cosas diu que demaná per lo que [] 

daba de la llibreria. Preguntá a molts de ells, no trovaba qui [] 

per ultim un mirá la llista dels empleats, y aixý adquirí que [] 

aná per ell, y li digué haver perdut la clau. Cercant la trová, [] 

traren en ella [la llibreria], y veu que tot era de teranyinas, y pols.

Se explica que un familiar, un tal canónigo Pasqual de las Ave[llanes, supongo], explicó a quien escribe la carta (Joan Boada) que había leído un librito escrito por un “fingido peregrino”. Este concepto deja entrever que se trataba en realidad de un espía. Este espía era italiano y fue a Montserrat. Una vez allí insistió en ver la biblioteca. A pesar de algunas dificultades, le abrieron la biblioteca y comprobó que ésta estaba en muy mal estado (llena de telas de araña y polvo).

Li digué lo [pere] 

grí es llastima que en un monastir com es aquest, estigan de eixa [] 

los llibres. Diu li respongué que vastant havia estudiat, y eren [] 

lo Pe_ [permanent?] fay[ç]ó para los presentes, e venideros. Penso estan a[b] [] 

mateixa maxima.

El peregrino dijo a quien le enseñó la biblioteca que era una lástima que estuviese en tan mal estado, y éste le respondió que era su estado habitual, y que lo seguiría siendo en el futuro [“permanent faiçó para los presentes, e venideros”]. Quien escribe la carta (Joan Boada) asegura que piensa que no ha cambiado nada en el monasterio desde aquel momento [“penso estan amb la mateixa maxima”].

Informat del Sr. Rull lo Illm [Illustrissim] elemental [Clement?] 

modus vivendi que ja tenian en aquell temps, no obstant de que [] 

era admes a la Comunitat, a forsa de instancias de dit Illm,

En primer lugar, se habla de un tal Rull, aunque a primera vista parezca que ponga Bull. Lo he cotejado con otros textos del mismo autor (en uno de ellos habla del Rey don Jaume).

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Después veremos que este Rull es en realidad Marull (Llorenç Marull), vicario en Montserrat del abad comanditario Giuliano della Rovere hasta el año 1483, y al mismo tiempo abad de Santa Cecilia de Montserrat entre 1471-1483. Ello nos sitúa en el tiempo en el que Leonardo habría visitado este monasterio por vez primera. Por lo que se refiere a la duda “Clement-elemental”, me decanto por lo segundo, porque Clement es en catalán Climent, con i (no con e), y porque después de la última t la palabra continúa (no hay un espacio en blanco).

Parece que diga que el falso peregrino fue informado por el Sr. Rull (Marull), hombre ilustrísimo (de hecho, vicario del abad, máxima autoridad en el monasterio), del “elemental [modesto, pobre] modus vivendi que ja tenien en aquell temps” (del elemental modus vivendi que ya tenían en aquel tiempo), y que a pesar de alguna dificultad (que no conocemos, porque está tapado por la encuadernación), el peregrino fue admitido en la Comunidad de Montserrat, gracias a la presión [les instàncies] de Rull (llamado “ilustrísimo”).

Creo que ésta es la única posibilidad de interpretación posible, porque la acción se sitúa “en aquell temps” (en aquel tiempo), en que el tal Sr. Rull (Llorenç Marull) era una persona importante en el monasterio (vicario del abad comanditario). Estamos hablando de hacia los años 1481-1483.

vaig con… 

tinuar la regencia de la cura de esta parroquia: pero com a[m]b lo temp [] 

me vagia molestar un dolor de rumatisme, vaig dexar de conti 

nuar; asso me fou motiu per excusarme de anar a regentar  

la Parroquia de Vinanova de Codellas. Penso que tot me fou pel meu 

be, per havero així disposat Deu.

En este fragmento se habla de cuestiones personales. Quien escribe (Joan Boada) estimó más adecuado “continuar la regencia de la cura de esta parroquia”. En otras cartas de los legajos II-2519 y II-2520 de la Real Biblioteca del Palacio Real de Madrid el tal Joan Boada no se priva de pedir favores; incluso “enchufes” para sus familiares.

Si eixas cartas tiran tal qual, al fi del frare, que deuhen fer 

las que van enclosas per aquell[s] subjecte[s] que tant doná que  

murmurar, y que tantas diligencias practicá perque vm [vuestras mercedes?] [] 

vinguesen a fernos missió, valentse perque lo vicari tercer [] 

desocupás la Casa de la Rectoria. Deu lo encamini.

Se dice que determinadas cartas se tiran [“si eixas cartas tiran tal qual”]; es decir, se hacen desaparecer. Las cartas se tiran “al fi del frare” [¿de qué fraile habla?, ¿és sólo una expresión, algo así como “sistemáticamente”?]. Pero especialmente se han de hacer desaparecer “las que van enclosas per aquell subjecte que tant doná que murmurar” (las que incluyen aquel sujeto que tanto dio que murmurar). ¿A qué sujeto se refiere? ¿Al presentado al principio de la carta (espía, italiano, quizás Leonardo da Vinci)?. El asunto es tan importante que el destinatario (que no conocemos) se ocupa personalmente del asunto [“vinguesen a fernos missió”], hasta el punto de que ha de ocupar la casa de la rectoría donde vive el vicario tercero.

Aquí va[] 

Nebot Batysta. Tinch escrit al Señor Don Francisco de Zamora.

El tal "Nebot Batysta" supongo que es sobrino del remitente, y además se dice que el Señor Don Francisco de Zamora está informado de este asunto (“tinch escrit al Sr. Don Francisco de Zamora”). Quizás es éste el inductor de la desaparición de información molesta. Pienso que dicho Francisco de Zamora podría haber sido el responsable del cubrimiento, en color negro, del fondo de la Gioconda de Madrid, como señalo en mi libro Los mensajes ocultos de Leonardo da Vinci. En otras cartas quien escribe firma como Joan Boada i Carreras Fita.

En definitiva, tenemos aquí un caso de “desaparición de pruebas”, en algún asunto molesto o inoportuno. Posiblemente, la presencia en el monasterio de un “fingit peregrí”, en realidad un espía, y quizás hereje, de origen italiano (que muy bien podría ser Leonardo da Vinci).

Joan Boada i Carreras

Gracias al amable mensaje de Carme Pedrola, he podido saber que se ha conservado la respuesta de este rector de la villa de Olesa de Montserrat al cuestionario de Francisco de Zamora. De ello habla Àngel M.Hernández i Cardona en su libro Olesa al final del segle XVIII segons les respostes de Joan Boada al qüestionari de Zamora, que se puede consultar on line. El hallazgo de tal manuscrito (al parecer una copia) tuvo lugar el 12 de abril de 1997, en casa de Pere Gibert, de Cal Pel.la (Olesa). Según parece estaba roído por los ratones y consumido por el tiempo.

El documento que presento en este artículo (más arriba) es una carta personal de Joan Boada dirigida a un desconocido. Es importante saber que este personaje de la microhistoria catalana de finales del siglo XVIII ejerció una labor importante en el proyecto de Francisco de Zamora.

En otra carta, dirigida esta vez directamente a Francisco de Zamora, Joan Boada se ofrece a enviar información reservada [una relacio que fins ara me he tingut callat] y debidamente contrastada. Y añade que esta información, si sale a la luz, puede provocar el disgusto de los monjes del monasterio [pot ser que haventse de donar a la llum, sabrian mal a los señors monjos de Montserrat]. Es en esta remesa de cartas de "información confidencial" donde yo situaría la alusión al "fingido peregrino" italiano [Leonardo da Vinci?], que supuestamente ha provocado "murmuraciones" en el monasterio, y la alusión a la "destrucción" de documentos. He aquí la carta a la que aludo:

Olesa Agost 29 de 89.

Molt il.lustre señor. Adjunt li envio la memoria pertanyent a Monistrol. Desitjo siga a son agrado. Algunas noticias de las que li dono, pot ser que haventse de donar a la llum, sabrían mal a los señors monjos de Montserrat, y no es ma voluntat malquistarme, ni ofendren a ningu. Si a V. S. li apar. allo que li dich en lo numero 13 de haver  en lo arxiu real de exa cint instruments relatius a la venda de la senyoria de Monistrol, en lo armari 8 numero 9 [] numero 22, allo que li dich de que lo monastir vindra temps delegan son fi, no havent sacerdots fills de vila en aquella comunitat de presbíteros. Lo del numero 20 de [] lo terme de Monistrol fins a la hermita de St. Geroni; com tambe []  en lo numero 146. Lo [] allo que be li aparega.

Tambe amb confianza li dich de que tinc copias tretas fideliter de los mateixos originals, que per illustrar lo pertanyent a esta vila [Olesa de Montserrat], Monistrol, Collbato y Vacarisas, farian molt: pero temo de que farian mal de ulls als señores monsarretins, totas. Son des del any 900 a 1000. Si V.S. no y trova inconvenients, li’n faria una relacio lo que fins ara me he tingut callat.

Continua con cuestiones personales (básicamente, le pide “colocar” a dos sobrinos). Dirigida al Sr. Don Francisco [de Zamora].

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Carta de Joan Boada a Francisco de Zamora

Llorenç Marull

Considero del todo seguro que el tal Rull del que habla la carta es realmente Llorenç Marull. A la vista de que se pretende mantener la opacidad en este asunto, es lógico que no se pronuncie el nombre completo, del mismo modo que no se menciona el del “fingido peregrino”. Además, sólo un abad (o prior), o como en este caso un vicario del abad comanditario (Giuliano della Rovere, que se encontraba en Aviñón), puede autorizar la estancia de dicho forastero dentro de la “comunitat” de monjes. Y entre los priores y abades del monasterio, al menos hasta el año 1789 (en que se escribe la carta), ninguno se llama Rull. Sólo Llorenç Marull puede ser el “ilustrísimo” que autorizó la estancia del italiano en Montserrat. He aquí el listado de priores y abades de Montserrat:

https://ca.m.wikipedia.org/wiki/Llista_d'abats_de_Montserrat 

En La Perla de Cataluña, de Gregorio de Argaiz, libro de referencia de la historia de Montserrat publicado en Madrid en el año 1677, se dice de este Llorenç Marull:

“[Giuliano della Rovere, abad comanditario de Montserrat entre 1471 y 1483] puso a lo que entiendo desde sus principios, por Vicario General, al Reverendo Padre Lorenço Marull, Abad de Santa Cecília, que atendía a todo el gobierno espiritual, y temporal, de los Monges, y de la hazienda del Monasterio, y de todos los Prioratos. Este le avisava de todo [a Giulio della Rovere], y representando la necesidad que tenia el convento, de hacer algunas obras particulares; luego mandava se pusiesse en execucion. Reconocese por suya la de los claustros, que estan delante de la puerta de la Iglesia vieja, ansi los altos, como los baxos, que todos son de piedra labrada, y son de quatro paños cada vno, con diferentes columnas. Esto lo dizen los escudos, que estan en cada pilar, con las armas del Cardenal Iuliano [della Rovere], que es vn robre, acompañandole dos Angeles, y luego las armas de Monserrate, que son el Monte y la Sierra...”

En una de las páginas del Ultimátum (manuscrito del archivero Miguel Pérez de Vassa, contemporáneo al escrito por Benet Ribas i Calaf, archivero jefe de Montserrat), se hace referencia a este Llorenç Marull, abad de Santa Cecilia y vicario en Montserrat del Abad comanditario Giulliano della Rovere.

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Fragmento del Ultimátum de Miguel Pérez de Vassa en el que se hace referencia a Llorenç Marull, abad de Santa Cecilia de Montserrat

En definitiva, Leonardo habría llegado al monasterio cuando se estaban haciendo obras de embellecimiento. Ello explicaría la estatua de Santa Cecilia (véase más abajo), y también la tabla del San Jerónimo, supuestamente pintada por Leonardo en Montserrat, hoy en los museos vaticanos de Roma (véase mi libro El viaje secreto de Leonardo da Vinci).

Los documentos del Palacio Real de Madrid

Toda la información sobre estos documentos se encuentra en mi página web:

http://www.joseluisespejo.com/index.php/leonardo-da-vinci/297-los-manuscritos-de-montserrat-no-tan-perdidos

En el siguiente artículo de mi blog personal se habla de la insistencia, por parte de Miguel Pérez de Vassa, en afirmar que buena parte de las cartas y documentos de Montserrat fueron hechos desaparecer. Sin decirlo, intuyo que lo asociaba a la “misión” de Francisco de Zamora en el monasterio (con la complicidad del archivero oficial, Benet Ribas i Calaf):

http://www.joseluisespejo.com/index.php/leonardo-da-vinci/322-mas-sobre-el-archivo-de-montserrat-y-leonardo

Miguel Pérez de Vassa se queja de que lo apartaron de la responsabilidad en el archivo en beneficio de Benet Ribas, el cual fue nombrado archivero en su lugar. Pienso que ello fue así –al menos en parte- porque éste se habría prestado a destruir aquellos fondos considerados “molestos” o “inconvenientes” (una prueba de ello sería la carta antes reseñada). Ello explicaría que los Anales por él elaborados no incluyan la vida social, religiosa o cultural del monasterio, y sí en cambio determinadas cuestiones intrascendentes, desde el punto de vista pastoral, de tipo administrativo o patrimonial. Pienso que en esta operación tuvo un papel importante (de “promotor de la censura”) el tal Francisco de Zamora (véase en la Wikipedia).

La estatua de Santa Cecilia, al lado de la carta (folio 20 recto)

En el folio 20 recto, en la misma imagen escaneada (“scan_0512”), observamos un dibujo que, según reza en su leyenda, representa una Santa Cecilia (a su derecha, un escudo de armas). El hecho de que el interlocutor del “fingit peregrí” fuese Llorenç Marull, abad de Santa Cecilia de Montserrat hasta el año 1483, explicaría que al lado de la citada carta (de Joan Boada) haya un dibujo que muestra la estatua de dicha santa (hoy perdida). Pienso que quien colocó ahí este dibujo (ciertamente, no del estilo de Leonardo) era contemporáneo de Joan Boada, y sabía perfectamente que el tal Rull de la carta era realmente Llorenç Marull.

¿Quién pudo dibujar dicha estatua? Desde mi punto de vista, no puede ser otro que Francisco de Zamora. Al final de este informe he incluido un fragmento manuscrito del diario de este viajero de la Corte. Compárese la leyenda que hay debajo del dibujo con la caligrafía de Francisco de Zamora. Hay detalles (como las E mayúsculas) que permiten especular con la posibilidad de que fuera esta persona quien hizo el dibujo. No en vano escribió "Hemos adquirido, aunque mal dibujadas, todas las antigüedades que había en la iglesia vieja [de Montserrat], y por lo mismo nos remitimos a ellas". En definitiva, Francisco de Zamora habría dibujado esta Santa Cecilia, que habría colocado al lado de la carta de Joan Boada, porque aludiría al abad de Santa Cecilia (Llorenç Marull) que la habría encargado, y al "fingit peregri" (Leonardo), que tal vez identificara como su autor.

He hecho una comparativa del dibujo de la estatua de Santa Cecilia con una escultura atribuida a Leonardo, en terracota (supuestamente, un San Gennaro), sólo a título ilustrativo. Quien realizó el recopilatorio II-2520 (hoy en el Palacio Real de Madrid) quizás pensó que esta estatua de Santa Cecilia podía ser obra del mismo “fingit peregrí” del que se habla en el texto. Nótese la posición de la mano en el pecho, aunque sosteniendo lo que parece un libro o una caja (éste es un detalle típicamente leonardiano), la caída de los pliegues de la ropa, y la estilización –típicamente manierista- de ambas estatuas (que aparecen alargadas, y con una cabeza pequeña).

Una prueba de la antigüedad de la estatua de Santa Cecilia es ésta: “Se la representa con túnica y manto de las doncellas romanas o con traje de época. Hasta el Renacimiento su único atributo era la corona de flores. Desde el siglo XVI se la representa con instrumentos musicales, principalmente el órgano, lo que probablemente deriva de un error de transcripción” (Rosa Giorgi, Santos. Electa, 2004). Rafael (discípulo de Leonardo) pinta un Éxtasis de Santa Cecilia en el año 1516, que está acompañada de un órgano. En cambio, la Santa Cecilia que aparece al lado de la carta no tiene ningún instrumento musical, y sí en cambio una corona de flor de lis. O sea, la estatua en cuestión es anterior a Rafael. ¿Cabría atribuirla a Leonardo?

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Por lo que respecta a la colocación de la mano en el pecho, es un sígno rosacruciano, como señalé en el siguiente artículo:

http://www.joseluisespejo.com/index.php/leonardo-da-vinci/320-leonardo-da-vinci-el-primer-rosacruz

Pero hay más. Encima del dibujo se intuyen unas letras semibrorradas, que pertenecen al dibujo (no se transparentan de la página anterior, que está en blanco). Parecería distinguirse las iniciales L d V (Leonardo da Vinci?). Nótese especialmente la "d", con un trazo en banderola a su izquierda, como sucede con la "d" en la leyenda del dibujo de Santa Cecilia, lo que certifica que la misma persona que escribió tal leyenda (y que probablemente hizo el dibujo) puso las iniciales L d V, posteriormente borradas (o emborronadas).

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Nótese asimismo que en los pliegues del vestido de la santa parecen adivinarse tres trazos que, invertidos y estilizados, podrían interpretarse con las letras "l d v" en minúscula (¿de nuevo Leonardo da Vinci?). Ello -es claro- es altamente especulativo. Pero lo señalo a título meramente expositivo.

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Si realmente se tratara de un criptograma, tal vez Francisco de Zamora (el autor del dibujo) quisiera dejar testimonio de Leonardo, aunque fuera de forma "encriptada".

Conclusiones

Me parece evidente que el tal Joan Boada, redactor de la carta (en el año 1789), es consciente de una política de ocultación, lo cual explicita cuando afirma que se estaban destruyendo documentos sobre una cuestión considerada inconveniente [“aquell subjecte que tant doná que murmurar”]. Por eso altera el nombre de Llorenç Marull, aunque a su lado encontramos una pista de su verdadera identidad: la presencia del dibujo de la estatua de Santa Cecilia. Estos hechos habrían tenido lugar hacia el 1482, lo cual sitúa cronológicamente el relato. En estas fechas, un falso peregrino, supuestamente Leonardo, fue aceptado por la comunidad, a instancias de Llorenç Marull (quizás por indicación de Giuliano della Rovere, italiano como Leonardo). Tal vez el mencionado peregrino realizó la estatua de Santa Cecilia (nótese sus iniciales encima del dibujo), y cuando preguntó por la biblioteca se interesó asimismo por el laboratorio alquímico del monasterio. Lo que parece claro es que nunca obtendremos la “prueba definitiva” de su estancia en el monasterio, a la vista de que algunas personas de Montserrat (Benet Ribas, archivero) y de la Corte de Madrid (Francisco de Zamora), se han preocupado de hacerla desaparecer.

Postdata: cartas enviadas a Francisco de Zamora

En una posterior revisión del legajo II-2519 de la Biblioteca del Palacio Real de Madrid, he encontrado una carta de Benet Ribas i Calaf (página 59 recto) en la que se dice literalmente: "Amigo y Sor. No pienso yo que usted se olvide jamas de este nuestro monasterio, tanto le han admirado los prodigios de este monte. Ni yo tampoco me olvido de recoger todas quantas noticias encierra este Archivo para darlas con algun metodo a U. Lo mismo que V. me previene en la re[], yo ya me havia propuesto. Iran copias correctas de las cartas de Reyes y de otros grandes personages, y entre ellas una en el ydioma cathalan muy curiosa de los Reyes Catolicos relativa a la obra que sus M.M. mandaron hacer en este lugar para habitacion de los monges, la que hasta ahora havia [] ignorada por estar dentro la bursa [] los manuales del [] que en aquellos tiempos regentava la curia de Monistrol..."

¿Sería como consecuencia de la citada recopilación de documentos expedidos a Francisco de Zamora que fueron "tiradas" algunas cartas por provocar "murmuraciones", tal como se indica en la misiva de Joan Boada expuesta más arriba? Sea como sea, se podría establecer un vínculo directo entre este envío de copias de documentos a Francisco de Zamora, funcionario de la Corte, y la noticia (expuesta por Joan Boada) de que se están destruyendo cartas y de que se tiene informado al cortesano de Madrid. Y como apunta Miguel Pérez de Vassa repetidamente, el protagonista de dicha "expurgación" de documentos molestos no es otro que Benet Ribas, archivero jefe de Montserrat en esos momentos.

Nótese (y éste es un detalle no poco importante), que la carta a la que se hace referencia aquí (página 59 recto del legajo II-2519) alude al reinado de los Reyes Católicos, período en el que podríamos situar el evento explicado por Joan Boada, puesto que habría tenido lugar en tiempos del vicario Llorenç Marull (hacia el año 1482).

Documentos originales

Carta de Joan Boada. A la derecha, dibujo de la estatua de Santa Cecília (aparece muy tenue; la he resaltado en la imagen más arriba):

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Página de La Perla de Cataluña, de Gregorio de Argaiz, donde se habla de Llorenç Marull:

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Página del cuaderno de viajes de Francisco de Zamora. Compárese la caligrafía con la que hay en la leyenda del dibujo de Santa Cecilia (especialmente las E y las C mayúsculas):

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Carta de Benet Ribas en la que se anuncia a Francisco de Zamora el envío de misivas de los Reyes y de otros personajes importantes. Nótese que se alude a un acontecimiento que tuvo lugar en tiempos de los Reyes Católicos. En la carta de Joan Boada, como hemos visto, se haría referencia al vicariato de Llorenç Marull, en tiempos de Giuliano della Rovere (hacia 1482, durante el mandato de los Reyes Católicos):

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