José Luís Espejo - Un Leonardo desconocido

Un Leonardo desconocido

En fechas recientes dos buenos amigos (Manel Capdevila y David Vilasís) me han enviado documentación sobre un nuevo hallazgo en torno a la figura de Leonardo: un globo terráqueo supuestamente elaborado en su taller. En mi libro Los mensajes ocultos de Leonardo da Vinci , así como en El viaje secreto de Leonardo da Vinci , hago mención a una faceta de Leonardo hasta ahora no tenida suficientemente en cuenta: su implicación, como cartógrafo, en la llamada Edad de los Descubrimientos. No en vano fue amigo de Americo Vespucio, con el que habría elaborado un mapamundi, hoy día en la Colección Windsor, mencionado en dos ocasiones en sus cuadernos de notas: en un listado de objetos (Br. M. 191 a), en el que escribe Mappamondo de Benci; y en el Códice Atlántico (118 a), en el que anota El mio mappamondo che à Giovanni Benci.

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Mapamundi de Leonardo, dibujado a lápiz, hoy día en la colección Windsor.

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Recreación del nuevo continente americano en el mapa de Leonardo. Compárese con el mapa de Cantino (1502), que representa los viajes hasta esa fecha de Americo Vespucio. 

A continuación expongo de forma resumida lo esencial de esta noticia:

Un coleccionista austriaco ha encontrado lo que podría ser el primer globo terrestre, datado en 1504, que muestra el Nuevo Mundo. Está grabado con detalle inmaculado en dos mitades conjuntadas de un huevo de avestruz.

El globo, del tamaño aproximado de un pomelo, está etiquetado en latín e incluye territorios exóticos, como Japón, Brasil y Arabia. Norteamérica es representada como un conjunto de islas repartidas por el mar. La única frase del globo, situada sobre la costa del Sudeste de Asia, es “Hic sunt dracones” (aquí hay dragones). Una frase muy interesante, según Thomas Sander, editor de The Portolan, el boletín de la Washington Map Society. Esta publicación ha editado un detallado análisis de este mapa.

El único otro mapa o globo con esta frase específica (Hic sunt dracones) es el que se puede llamar el gemelo del globo de huevo de avestruz: el globo de cobre Hunt-Lenox, datado hacia el 1510 y conservado por el Rare Book Division de la New York Public Library. Con anterioridad a este globo de huevo de avestruz, el Hunt-Lenox había sido considerado el más antiguo conocido con presencia del Nuevo Mundo. Los dos tienen remarcables coincidencias.

Tras comparar los dos globos, Stephan Missinne concluyó que el Hunt-Lenox es una copia del globo sobre huevo de avestruz. Pequeños detalles, como las líneas y los contornos de los territorios del globo sobre huevo de avestruz, así como los oceanos y la escritura, son coincidentes con el bien estudiado globo Hunt-Lenox.

El globo sobre huevo de avestruz es ligeramente irregular, mientras que el globo sobre cobre es una esfera perfecta.

Missinne sostiene que el huevo se ha encogido y borrado con el tiempo. Ha confirmado una pérdida en la densidad de la cáscara con el uso de tomografía computerizada. También señala que las dos mitades fueron realizadas separadamente, y posteriormente unidas con un tipo de cola que oscureció los grabados en torno al ecuador.

El huevo, cuyo propietario permanece anónimo, fue comprado en el año 2012 en el London Map Fair, a un vendedor que afirmaba que había pertenecido a una importante colección europea durante décadas, según explica Missinne. A partir de aquí éste consultó más de 100 expertos en el año en el que ha durado su investigación.

Missine especula con la posibilidad de que el el globo de huevo de avestruz pueda estar conectado con el taller de Leonardo da Vinci, puesto que un detalle de un barco en el Oceano Índico , en este globo, es similar a uno realizado por un artista asociado con Leonardo.

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Globo de huevo de avestruz, de Leonardo da Vinci.

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Globo de cobre, llamado Hunt-Lenox. 

A este respecto, el anticuario Stephan Missinne -con quien me he puesto en contacto- me ha asegurado: “La forma del globo, tan única, es de Leonardo. El dibujo de su contenido debe ser de algún asistente. No hay ninguna duda de que Leonardo se implicó en los aledaños del descubrimiento del Nuevo Mundo, como tantos otros”.

Nótese asimismo que la datación de este globo terrestre de cobre de Leonardo (véase más arriba) coincide con la que yo hice en relación al mapamundi de Leonardo. En mi libro Los mensajes ocultos de Leonardo da Vinci explico que Leonardo podría haber realizado este mapa en algún momento posterior al año 1502; muy posiblemente, coincidiendo con el regreso de Vespucio de su cuarto  viaje (en junio de 1504). En la segunda mitad del año 1504 se podría haber entrevistado personalmente con él en España. La prueba: el mapamundi de Leonardo es muy parecido al de Cantino, de 1502, que ya en sí recoge las novedades del tercer viaje de Vespucio. La diferencia más remarcable entre estos dos es que Leonardo llama al Nuevo Mundo con el nombre de pila -feminizado- de su amigo Vespucio: America. Así, se habría adelantado en tres años al bautismo oficial de América, realizado -supuestamente- por Waldseemüller.

Leonardo y la fabricación de piedra artificial

Otra importante noticia en torno a las actividades hasta el momento poco conocidas del maestro florentino la hallamos aquí:

http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/24853982

En definitiva, Leonardo habría elaborado un cráneo de piedra artificial (un tipo de calcedonia) que él menciona en su obra con el nombre de “mistioni”, una mezcla alquímica. He aquí el sumario del artículo escrito asimismo por el coleccionista y experto Stephan Missinne:

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Cráneo artificial, supuestamente realizado con “mistioni” (piedra artificial) por Leonardo.

El más antiguo cráneo hecho a mano en el mundo, c. 1508: “La fealdad de hacerse viejo”, atribuido a Leonardo da Vinci.

El autor (Stephan Missinne) analiza un cráneo anatómico desconocido previamente, de principios del siglo XVI (en pleno renacimiento), realizado a mano. Este pequeño y naturalista cráneo, realizado a partir de piedra ágata (calcedonia), una mezcla que Leonardo llamó “mistioni”, muestra remarcables detalles osteológicos. El Dr. Saban fue el primero en vincular el cráneo a Leonardo. La perspectiva en tres dimensiones y la búsqueda del “sentido común” son discutidos (en el presente artículo). Algunos errores anatómicos, tanto en los dibujos de Leonardo como en la calavera son evidentes. El artículo finaliza con la cuestión de la fisiognomía, sus caras grotescas, el estudio de la perspectiva y su experimentación, hacia el año 1508, con las mezclas (alquímicas) en piedra y con el cráneo humano. Las evidencias, incluyendo la escala italiana en Crazie y Braccia, los análisis químicos que conducen a una mina en Volterra, y la búsqueda de Leonardo del alma humana en el cráneo son expuestos. Existen referencias escritas en el inventario de Salai (1524), el de Villa Riposo (Raffaello Borghini 1584), y el de Don Ambrogio Mazenta (1635). El autor (Stephan Missinne) atribuye el cráneo a Leonardo da Vinci. Habría sido realizado hacia el 1508.

Este descubrimiento vuelve a poner de actualidad la cuestión del llamado “melocotón alquímico” del Museo Arqueológico de Barcelona, hallado en los años setenta en el monasterio de Sant Cugat del Vallès (provincia de Barcelona).

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Melocotón “alquímico” del Museo Arqueológico de Barcelona.

El Museo Arqueológico de Barcelona sostiene que este objeto, hallado escondido en una hornacina de una pared, mientras se realizaba la restauración del monasterio, sería en realidad una pieza decorativa, como muchas otras que se realizaban en su tiempo. El problema en este caso es: si es así, ¿por qué fue ocultada, con la intención de que no fuera encontrada? ¿Qué tiene de especial para haber sido escondida de esta manera?

No tengo la menor duda de que el “melocotón alquímico” es un objeto de decoración; pero tal vez no sea sólo eso. Según el museo, los análisis realizados señalan que esta pieza está elaborada con mármol de Carrara. Mi pregunta es: ¿Y si se tratara en realidad, como en el caso del cráneo artificial supuestamente obra de Leonardo, de un objeto moldeado a partir de piedra artificial, de origen alquímico (al estilo del “mistioni” de Leonardo)?

He consultado este aspecto con el señor Stephan Missinne. Le he enviado toda la documentación concerniente a este tema, incluyendo informes técnicos y fotos de detalle. Su respuesta es la siguiente: “El color verde del escáner (del melocotón) me recuerda los escáneres de los artefactos que yo he transportado por los aeropuertos... Y que permiten ver su interior. El mármol se vería negro; en cambio en el escáner aparece como verde. El coral es verde cuando es escaneado... Por lo que se refiere a la base del melocotón, que también tiene color verde en el escáner... podría ser la solución para encontrar el tipo de material”.

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Escáner al melocotón realizado por iniciativa de José Antonio Lamich.

En definitiva, según Stephan Missinne, parece extraño que el material con el cual está compuesto el melocotón sea mármol de Carrara, cuando en el escáner aparece de color verde (y no negro, como sería lo normal). Yo no afirmo que este argumento sea completamente válido (no soy un experto), pero sí considero que, dadas las dudas razonables en torno a esta materia, valdría la pena realizar un análisis en profundidad de este objeto (no sólo visual, sino a través de pruebas químicas o de otro tipo).

Ténganse en cuenta los siguientes factores: 1) Leonardo, según Stephan Missinne, elaboró un objeto artificial con un tipo de material (calcita) que hasta tiempos recientes ha engañado a los especialistas. En definitiva, la alquimia de su tiempo permitía la posibilidad de fabricar piedra artificial de notable calidad y dureza. 2) El "melocotón alquímico" fue ocultado en un monasterio, como se solía hacer en tiempos antiguos para preservar objetos preciosos de factura alquímica.

He aquí unos ejemplos 1) de fórmulas alquímicas elaboradas por un notorio alquimista: Paracelso; y 2) de la ocultación de un objeto alquímico para preservarlo de la mirada de los profanos, en el monasterio de Bath (Inglaterra):

Paracelso, LA NATURALEZA DE LAS COSAS (Ediciones Obelisco). Dos fórmulas para la creación de piedra artificial, tanto silícea como calcárea:

"Hay que saber que si tomamos cualquier sílice, la sumergimos en agua corriente y, puesta en una cucúrbita, vertimos sobre ella su agua fluvial hasta llenar la cucúrbita, destilamos después hasta que la última gota ascienda y la piedra se seque y de nuevo llenamos la cucúrbita de esta agua y de nuevo realizamos la separación por medio de la destilación y hacemos esto tantas veces como sea necesario, veremos al final que la cucúrbita queda llena de aquella piedra... De esta manera veréis como en pocos días puede confeccionarse alquímicamente una piedra muy grande por la fuerza del archaeus [la fuerza que une los tres materiales básicos de la materia según la Alquimia: el mercurio, el azufre y la sal] cuando las aguas de la naturaleza no lo consiguen sino en muchos años. Si después rompes el vaso, obtendrás la sílice con la forma de dicho vaso".

"También pueden obtenerse perlas de forma, tamaño, belleza y esplendor tan similares a las criadas en la ostra, que no es posible diferenciarlas [Los organismos que no producen nácar se dice que producen “concreciones calcáreas” que son básicamente “perlas no-nacaradas”, hechas principalmente de calcita que es otra forma amorfa de carbonato de calcio (como el mármol, el hueso y los cascarones de los huevos)]. Debe procederse así: limpia la clara de huevo por medio de una esponja hasta dejarla perfectamente pura y mézclala después con el más hermoso talco blanco, o bien con polvo de nácar de la ostra, o bien con mercurio coagulado por medio de júpiter. Dilúyelo, entonces, en alcohol hasta obtener una pasta densa como una amalgama. Se pone a secar al sol o en un horno hasta que quede como un queso o un requesón. Finalmente, con esta pasta forma perlas que no debes echar a los cerdos... Si ves que no poseen el esplendor deseado, báñalas con clara de huevo y espera que se sequen de nuevo; así resultarán todavía más hermosas por fuera aunque su virtud interior sea la misma".

LA ALQUIMIA Y LOS ALQUIMISTAS, F. Sherwood Taylor (Editorial A.H.R, Barcelona, 1976), pàgina 156:

"Si hemos de conceder crédito a Charnock, debe tratarse del último prior de la Abadía de Bath, William Holleweye, a veces conocido como Gibbs, QUIEN, CON MOTIVO DE LA DISOLUCIÓN DE LOS MONASTERIOS, entregó la Abadía a la Corona en 1525 y recibió una pensión de 80 libras al año. Charnock le conoció cerca de 30 años después, cuando ya debía de ser anciano. El Prior le dijo, incidentalmente, que él utilizaba el agua del famoso manantial de Bath para obtener el calórico suave que requería para su trabajo. El Prior había poseído la piedra roja, Y CUANDO LA ABADÍA FUE SECULARIZADA LA ESCONDIÓ EN UNA PARED: pero cuando regresó unos días después para recogerla se encontró con que había desaparecido. A consecuencia de ello PERDIÓ LA RAZÓN y marchó por el país, errando de una parte a otra. Cuando Charnock le conoció se había quedado ciego y tenía que ser guiado con un lazarillo. Ashmole [http://es.wikipedia.org/wiki/Elias_Ashmole] confirma este relato por la siguiente nota manuscrita que aparece en su citado Theatrum Chemicum Britannicum (1652) [Isaac Newton lo tenía en su biblioteca]: 'Poco después de la disolución de la Abadía de Bath, AL DERRIBAR ALGUNOS DE LOS MUROS, FUE ENCONTRADA UNA REDOMA que estaba llena de tintura roja que al ser arrojada en un estercolero lo coloreó de un rojo brillante inmediatamente...'

Nótese asimismo que la fabricación de perlas y piedras preciosas de forma artificial debía ser una actividad muy habitual entre los alquimistas. En mi libro Temas de Historia Oculta II, Las doctrinas prohibidas escribo lo siguiente:

"De acuerdo con Jean Pierre Bayard, en el artículo 22 de las ordenanzas rosacruces ('Está prohibido hacer perlas preciosas más gruesas que aquellas que se ven habitualmente'), establecidas por Sincerus Renatus a comienzos del siglo XVIII, se expone la prohibición de enriquecerse ilícitamente mediante la producción indiscriminada de piedras artificiales. Sincerus Renatus asegura que los rosacruces de su tiempo se habían acantonado en la práctica de la alquimia, puesto que los verdaderos 'maestros' habían abandonado Europa para dirigirse a las Indias, a fin de poder vivir tranquilos".

En definitiva, la fabricación de "piedra artificial", e incluso de joyas y piedras preciosas de distinto tipo, era cosa común, según parece, entre los alquimistas de siglos pasados.

Por último, nótese que el cráneo de Leonardo guarda un notable parecido 1) con algunos dibujos de este maestro y 2) con el cráneo que aparece en la llamada Magdalena Leggente de Barcelona (véase el artículo La Gioconda y la Magdalena Leggente de Barcelona; ¿un nexo oculto?).

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Compárese el cráneo de “mistioni” con este estudio anatómico y con el de la Magdalena Leggente de Barcelona. 

 Y para acabar: la Magdalena Leggente está dibujada sobre cobre. El llamado globo Hunt-Lenox también es de cobre. ¿Sólo una casualidad?

 

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